jueves, 22 de septiembre de 2011

Portate bien o te doy la pastilla

Pese a que podría traer graves secuelas, cada vez más médicos recetan remedios psiquiátricos a niños hiperactivos o con déficit de atención. ¿Diagnóstico acertado o negocio millonario para los laboratorios?



Estoy desesperada, nunca pensé que mi hijo podía tener algo tan feo. El psiquiatra dijo que si no lo medico va a terminar muy mal”, irrumpió llorando la madre de César, un niño de ocho años, en el consultorio de la psicóloga Teresa Zalazar. Habían llegado hasta allí porque el pediatra le recomendó que viera a otro profesional, ya que el diagnóstico del psiquiatra no lo convencía. César observaba a su madre, desconcertado y triste, hasta que la doctora le dijo que el tema no era tan grave como le habían dicho. El niño sonrió y mientras miraba a su madre le dijo: “¿Viste mamá? Quizá no soy tan malo”.

A César le habían diagnosticado Síndrome de Déficit de Atención (ADD en inglés, ADHD: con hiperactividad) y el pediatra pretendía medicarlo. Su caso simboliza una tendencia preocupante: cada vez más chicos argentinos, sobre todo de las clases media-alta y alta, son medicados por supuestas enfermedades. El tema generó un debate entre los médicos. Para algunos, la medicación en casos de hiperactividad es una opción aconsejable. Pero para otros es sólo un negocio de los laboratorios. Mientras tanto, hay chicos inquietos que son obligados a consumir drogas, sin importar el riesgo que eso implica.

“La mayoría de los casos pueden resolverse con un trabajo integral que involucre a la familia y a la escuela, pero es más fácil empastillar a los chicos que trabajar con ellos. Por eso, hay una irresponsabilidad compartida entre padres y profesionales”, explicó el neuropediatra especialista en ADD León Benasayag. A ello hay que sumarle las presiones de los laboratorios creadores de estos medicamentos a base de metilfenidato (Ritalin es el más conocido del mercado) y otros estimulantes, los cuales les dejan millones de ganancias anuales.

Mito o realidad

“Mi sueño es producir medicamentos para las personas sanas y venderlos a todo el mundo”, comentó hace 30 años a la revista Fortune el entonces director de la compañía farmacéutica Merck, Hanry Gaddsen. Hoy su sueño parece haberse hecho realidad, porque el ADD no sería otra cosa que el antiguamente llamado chico inquieto. “No hay ninguna prueba biológica, ni genética, ni radiológica, ni característica clínica mínima a la que recurrir para confirmar la existencia de esta supuesta enfermedad”, aseguro Benasayag. Reveló que en la actualidad a los niños les hacen las 100 preguntas del Test de Conners y con eso ya los medican.

El test se basa en preguntas como: ¿tiene explosiones imprevistas de mal genio?, ¿es impulsivo e irritante?, ¿es destructor?. Por ello, la coordinadora de la Secretaría de Salud Mental y Familia de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), la doctora Alejandra Samisa, insiste en que no es responsable hacer un diagnóstico por lo que dice un tercero, porque siempre es subjetivo. “Hay que analizar en base a horas de juego del chico e interconsultas con otras áreas médicas en conjunto, y en algunos casos se necesita más de una consulta para hacer una buena evaluación”, dijo Samisa.

En 2005, una copia del test fue distribuido en los colegios bonaerenses. Los docentes y padres denunciaron que en las escuelas fueron entregadas copias para el diagnóstico de ADHD, lo que llevó a la dirección de Psicología y Asistencia Social Escolar bonaerense a emitir una circular donde se califica como negativa “la difusión y/o aplicación de cuestionarios que impliquen la detección de niños con supuesto Síndrome de Déficit Atencional”.

En la Argentina, el 90 por ciento de los casos que llegan a los consultorios por trastornos de atención provienen de las escuelas.

Esta supuesta enfermedad que implica suministrarle drogas de alto poder a menores despertó discusiones que llegaron hasta series de televisión como Los Simpsons. “Su hijo –Bart Simpson– es un potencial peligro, deberé echarlo del colegio a menos que deseen suministrarle una nueva droga, altamente peligrosa, que no está probada y que puede causarle severos daños”, le dice el profesor Skinner a Marge y Homero. El capítulo “Cambiando a Bart” muestra cómo el niño, hiperactivo y revoltoso, se convierte en adicto a las drogas, que le causan esquizofrenia.

Un negocio millonario

El gran negocio detrás del diagnóstico del ADD representa millones de pesos de ganancia para los laboratorios argentinos. El primer trimestre de 2011, los fabricantes de los psicofármacos que se recetan para los chicos hiperactivos facturaron un 35 por ciento más que en igual período de 2010, y casi 20 millones de pesos más que lo que registraron hace siete años. A pesar de existir un cupo máximo de metilfenidato para cada país, fiscalizado por las Naciones Unidas (ONU), el crecimiento de la venta de los medicamentos psicoanalépticos parece no tener fin.

Durante los años 70, las anfetaminas fueron prohibidas en la Argentina, pero luego volvieron a la carga. El metilfenato es una droga de acción similar a las anfetaminas. “A pedido de un grupo de médicos, el Estado levantó la prohibición de este tipo de drogas. Las cantidades que fueron autorizando para la compra fueron incrementándose. Los medicamentos psicoanalépticos figuran en categoría 2 de potencialmente adictivas”, aseguró Benasayag. Por esto es que se requiere un recetario especial, emitido por el Ministerio de Salud Pública, que debe hacerse por triplicado.

A pesar de las reglamentaciones, los medicamentos se venden como agua. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (Indec), la industria farmacéutica argentina facturó 119.416.000 millones de pesos en medicamentos psicoanalépticos durante los primeros tres meses de este año, cuando en igual período de 2010 declaró 88.651.000. Entre enero y marzo de 2011 facturaron casi 19 millones más que en todo el 2004 ($ 100.678.000). Bajo esta circunstancia, los laboratorios presionan para mantener sus ganancias en alta, sin importar los problemas que pueden causarle a los menores.

En Estados Unidos llegó a convertirse en un problema que despertó la atención de los gobernantes, y los llevó a aprobar una ley que obliga a los médicos a declarar el dinero que reciben los laboratorios. En nuestro país, los chicos medicados suelen ser de familias de buena posición económica. “Se da mucho en clase media-alta y alta, porque así los padres evitan realizar un trabajo profundo que implica la participación de la familia. La medicación tapa el proceso de reflexión intrafamiliar y los problemas de la familia”, explicó la doctora Samisa, de la SAP.

A pesar de haberse comprobado que el metilfenidato causa graves problemas en los menores que lo consumen, hay profesionales que siguen recetándolo. “Está comprobada a largo plazo la disminución de altura en el crecimiento de los chicos. Además, este medicamento causa pérdida del apetito, taquicardia e hipertensión; y de generar predisposición de adicción, brotes psicóticos y hasta casos de muerte”, aseguró Benasayag.

El principal problema radica en los profesionales que recetan sin hacer un diagnóstico idóneo, en los padres que buscan la solución mágica sin compromiso y en el colapso del sistema educativo. Según la coordinadora médico-farmacológica del Hospital Posadas, la doctora Susana Etchegoyen, el problema que lleva a una medicación inmediata nace de algunos profesionales irresponsables y de algunas saturaciones que posee el sistema educativo. “Las aulas numerosas y docentes agobiados sin personal auxiliar. Los hospitales desmantelados y sobrepasados en su capacidad de acción y los padres que no se comprometen con la salud de su hijo son los principales factores que facilitan la comercialización de estas dorgas”, afirmó Etchegoyen.

Desde la SAP admiten que a todos los profesionales les ha llegado alguna madre con la inquietud sobre un problema de su hijo y hasta con casos de chicos medicados. “En todos los casos tratamos de intervenir y en muchos hemos encontrado que no necesitaban medicación sino un tratamiento psicológico o un trabajo especial y diferenciado de la maestra”, opinó la doctora Samisa. También apuntó que los maestros suelen estar preparados para estos casos, “pero lamentablemente en el sistema educacional argentino la realidad supera al cómo deberían darse las cosas”.

Los chicos, inocentes, terminan convirtiéndose en rehenes de padres no comprometidos, de profesionales irresponsables y de laboratorios inescrupulosos que ofrecen autos y viajes como premio a los médicos que recetan su medicación.



Movida mundial contra la medicación irresponsable

En todos los países existen movimientos de profesionales que están en contra de la medicación para menores con Síndrome de Déficit de Atención. A pesar de eso, los laboratorios incrementan sus ventas año tras año. Estados Unidos, Chile e Inglaterra son algunos de los más claros ejemplos del crecimiento de diagnósticos de ADHD, y en todos los casos las denuncias apuntan a una falta de diagnóstico responsable.

En 2001, casi el 20% de los niños en edad escolar estaban en tratamiento con estimulantes como el Ritalin. En 2003, las compañías farmacéuticas anunciaron que el mercado total de medicamentos para el ADHD en los Estados Unidos era de 1.800 millones de dólares, superando el consumo nacional de antibióticos y medicamentos contra el asma para niños. Hoy, los profesionales calculan que sólo el 10 por ciento de los chicos medicados sufren de ADHD, el resto no necesitan medicación.

El Instituto Nacional para la Excelencia Clínica, entidad británica gubernamental encargada de los servicios de salud, lanzó en 2008 una guía donde afirma que el Ritalin debía ser recetado como último recurso y jamás a niños menores de cinco años. El informe aseguraba que sólo el 3% de los menores padecía de este problema y en su grado más severo abarca sólo al 1%. Esto significaba que en un colegio de 1.400 alumnos no más de 10 niños deberían tomar el medicamento, pero en la realidad el promedio era de 140, es decir, el 10% del total. En Chile existe una percepción similar. “Al menos el 50% de los niños que llega a la consulta derivado del colegio por déficit atencional no lo tiene”, indicó la psicóloga y docente de la Universidad Mayor, Macarena Villanueva.



OPINIÓN

Lo más importante es n o causar daños
Escribe Teresa Zalazar, médica cirujana y fisiatra en rehabilitación profesional.

Todos los profesionales que trabajamos con la salud debemos preguntarnos a diario sobre el ejercicio de nuestra profesión, entendiendo que lo más importante es no causar daños. Tenemos la obligación de comprender que cada ser humano es único en su contexto físico, psíquico y cultural, como un ser sufriente compuesto de un todo, y no aislarlo de su historia personal.

El caso de César, el niño de 8 años que llegó con su madre a mi consultorio, me demostró que hay muchos profesionales que se niegan a cumplir con las obligaciones que juraron. Mi experiencia me enseñó que se puede abordar un tratamiento desde varios lugares antes de llegar a utilizar psicotrópicos. Este tipo de medicamento es abusivo y hoy se sabe el daño que pueden producir. No hay pruebas científicas que documenten que un chico tiene ADHD y tampoco puede hacerse un diagnóstico por preguntarle a una madre ¿cuántas horas mira TV el chico?, o ¿cuántas juega a la PlayStation?, porque la respuesta era “la que le dejamos”, y entonces lo más probable es que ese niño tenga un déficit de atención ante los temas que no le interesan, lo que no significa que ese déficit sea ADHD. Los profesionales debemos asumir el lugar que nos compete. No podemos basar un diagnóstico en un test de 100 preguntas como si se tratara de una orientación laboral, porque de nosotros depende la salud de un niño. Debemos buscar todas las llaves para que un tratamiento sea lo más eficaz y lo menos invasivo posible, teniendo en cuenta que en la infancia (etapa de pleno desarrollo) pueden quedar improntas que dolerán toda la vida.


Nota publicada en la revista El Guardián.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Las lecciones de una tragedia

Por qué podría haberse evitado el choque entre un tren y un colectivo que dejó un saldo de 11 muertos y 228 heridos. Irresponsabilidades compartidas, falsas promesas y falta de inversión en obras. La opinión de los especialistas. 


Por Pablo Berisso y Nacho Ramírez



En la Argentina, más de una persona por día muere en accidentes de trenes, un medio de transporte que traslada casi 100 millones de pasajeros por mes. La estadística desemboca en el trágico número de 400 víctimas al año que podrían evitarse si se invirtiera en infraestructura. Entre las obras que podrían prevenir los accidentes pueden mencionarse el suspendido soterramiento del ferrocarril Sarmiento y los pasos bajo nivel que eliminen los cruces de barreras del resto de las líneas férreas que ingresan en la Ciudad de Buenos Aires.

En el impresionante choque entre dos trenes y un colectivo que ocurrió el martes 13 a las 6.23 de la mañana en la estación de Flores, en el paso a nivel de la calle Artigas, que dejó un saldo de 11 muertos y 228 heridos, la imprudencia del chofer del colectivo de la línea 92 y del hombre de seguridad, que no era un banderillero de TBA, y que trabó irresponsablemente la barrera con un palo, quedaron en evidencia en los videos registrados por las cámaras de seguridad de la Policía Metropolitana. El vocero de TBA, Gustavo Gago, afirmó: “La barrera funcionaba correctamente, la señal fonoluminosa estaba activada, y el brazo de la barrera está roto en un extremo, por eso quedó en una posición de 45 grados”.

La tragedia reabrió la polémica sobre la falta de inversión estatal para solucionar los principales problemas que aquejan al sistema ferroviario argentino.

Entre las seis líneas férreas que unen el área metropolitana con la Capital suman un total de unos 500 pasos a nivel, 100 de los cuales se encuentran en la Ciudad. Desde el Gobierno porteño aseguran tener un proyecto para crear más de 20 pasos bajo nivel, pero dicen que no los pudieron concretar porque los amparos judiciales presentados por la Defensoría del Pueblo de la Ciudad e impulsados por los vecinos pusieron freno a estas obras. “Todo esto impide que ordenemos la construcción de los sapitos (túneles sólo para autos)”, aseguró el ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro.

Especialistas en transporte, seguridad vial y ferroviarios consultados por EG coinciden en que la construcción de pasos bajo nivel o soterramientos sería la solución más efectiva si se pretende bajar la tasa de muertes en las vías, que en la actualidad constituyen cerca del 8% del total de siniestros viales en la Ciudad, sin contar los suicidios, que representan más del 70% de las muertes.

Cruzar bajo las vías

La construcción de un paso bajo nivel implica un costo que puede variar entre 5 y 25 millones de pesos, y las obras pueden durar entre 9 y 12 meses, depende de la magnitud que tenga. Fue el propio Gobierno porteño el que reconoció la necesidad de construir un centenar de túneles más, por lo que deberían invertir entre 500 y 2.500 millones de pesos en obras que podrían estar terminadas antes de 2015. Según Juan Pablo Martínez, director del posgrado de especialización ferroviaria de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, “los beneficios de la construcción son incontables: los pasos bajo nivel o viaductos dan trabajo, evitan los accidentes de tránsito, disminuyen al Estado el gasto en seguridad y control de los pasos a nivel y sirven para aumentar la frecuencia de los trenes”.

El ministro de Desarrollo Social porteño, Daniel Chaín, reconoció que están retrasadas las obras. “Construimos seis pasos bajo nivel, hay tres que se terminarán en los próximos meses, hay cinco más en ejecución y lamentablemente otros 11 que fueron frenados por la Justicia.”

Los que se oponen a esos proyectos argumentan que el problema no son los pasos bajo nivel en sí, sino el tipo de proyecto que presentó el macrismo, porque no respetaría el Código de Planeamiento Urbano y no reemplazaría las barreras.

“Nadie se opone al soterramiento de la línea Sarmiento ni a la eliminación de las barreras, reemplazándolas por sapitos. Los amparos presentados son porque los túneles que pretenden hacer son sólo para autos, por lo que no elimina las barreras por las que deberán seguir cruzando las ambulancias y colectivos”, aseguró el defensor adjunto de la Ciudad, Gerardo Gómez Coronado, y agregó: “El Código de Planeamiento es claro, toda obra que se haga debe beneficiar siempre al transporte público. Los sapitos benefician únicamente a los automovilistas”.

Los delegados de los trabajadores ferroviarios también coinciden con la necesidad de eliminar las barreras. “Se necesita muchas veces perder vidas para que el Estado decida invertir. Los soterramientos son muy necesarios, sobre todo en los cruces críticos de la Ciudad”, aseguró Aurelio Gerez, delegado de la línea Mitre.

El crecimiento del parque automotor y la necesidad de agregar servicios ferroviarios complica los cruces de vías y causa colas de varias cuadras. Además, las constantes fallas en los instrumentos de seguridad de las barreras terminan ocasionando la imprudencia de los conductores.

El soterramiento eterno

Unas 300 mil personas por día utilizan el ferrocarril Sarmiento para transportarse. El proyecto de soterrar esta línea no es nuevo. Lleva varios anuncios: el último se hizo pocas horas antes de ocurrido el último accidente ferroviario. Por lo pronto, parece que esta vez se dará inicio a las obras tan esperadas por usuarios, peatones y automovilistas.

El tren que recorre las 16 estaciones que unen Once con Moreno transportó durante agosto más de 8 millones de pasajeros en los 450 trenes que corrió (1 cada 8 minutos). Cada unidad atravesó 51 pasos vehiculares y peatonales, 31 pasos sólo peatonales y 18 pasos clandestinos. “Soterrar la línea sería la mejor inversión, sobre todo de la estación Caballito en adelante, porque de Caballito a Liners hay 21 pasoniveles con barreras críticas, y 14 de peatones. Se podrían evitar muchos accidentes”, afirmó el delegado de la línea Jorge Pais.

En 1920 nació la idea de soterrar el Sarmiento, época en la que se construyó la fosa que hoy se extiende en una parte del trayecto entre Caballito y Once. Cuarenta años después, en 1962, se creó el decreto 9.064 con la idea de reformular el proyecto. La propuesta fue retomada en 2001 por el gobierno de Fernando de la Rúa, pero la crisis la esfumó. En 2004 se retomó el proyecto y se extendió hasta Moreno. El proyecto se licitó en 2006, abrieron los sobres en 2007 y se adjudicó en 2008 a las empresas Iecsa y Comsa (del primo de Macri), la brasilera Oderbrech y la italiana Ghella. A principio de 2011 el proyecto fue modificado y agregó cinco puentes en territorio bonaerense.

Horas después de la tragedia de Flores, el secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi, anunció que el lunes 12 llegó al país la tuneladora que iniciará los trabajos desde la estación Haedo hacia Caballito. Esa primera etapa tiene un plazo de ejecución de cuatro años. En Haedo ya está instalado el obrador. El túnel tendrá  11 metros de diámetro y se construirá a una profundidad promedio de 22 metros. La obra costará 11 mil millones de pesos.

Si esta vez la promesa se cumple y el Gobierno porteño se compromete a invertir en los pasos bajo nivel viables de la misma manera en la que viene invirtiendo en repavimentación y reconstrucción de veredas, es muy probable que algunos años los argentinos no recordemos lo que es hacer la cola a la espera de que pase el tren.




Antecedentes

  1. 16/01/1935: En la provincia de Santiago de Estero, una formación de tren cayó al río y causó 18 muertos.
  2. 11/06/1962: Una formación del Belgrano rumbo a Barracas arrolló un ómnibus escolar: 40 muertes y 80 heridos.
  3. 1/02/1970: Dos trenes chocaron en Benavidez y causaron 236 muertos.
  4. 01/01/2001: En Quilmes, accidente en el paso nivel de la línea Roca: 3 muertos.
  5. 16/01/2003: En General Madariaga, un tren arrolló a una camioneta: 3 muertos.
  6. 03/03/2004: En General Pinto, provincia de Buenos Aires, una combi fue atropellada por un tren: 10 muertos.
  7. 05/03/2005: En Capital Federal, dos trenes de la línea Mitre chocaron en Palermo: 144 heridos.
  8. 28/01/2007: En Los Polvorines, un automóvil fue arrollado por una formación de tren: 6 muertos.
  9. 09/03/2008: En Dolores, Buenos Aires, una formación de Ferrobaires embistió a un colectivo de larga distancia: 17 muertos y 60 heridos.
  10. 16/02/2011: En San Miguel, una formación de Ferrobaires embistió a otra. Hubo 4 muertos y 70 heridos.




OPINIÓN

El juego cotidiano de la impunidad
Escribe Alberto Calabrese, sociólogo y Director del programa Nacional de Adicciones de la Nación

Los argentinos somos un pueblo muy sensible, pero por otro lado somos terriblemente poco consecuentes con esa sensibilidad. El desprecio por la vida con el que nos movemos a diario se ve en nuestro accionar y depende de un conjunto de factores históricos, educativos y de convivencia. Una sociedad con más de 90 comunidades distintas es muy difícil de amalgamar, pero no es imposible. Es necesario recuperar el entramado social. Porque nos cuesta horrores llevar las cosas a los hechos. Siempre es culpa de otro, nunca mía. Somos personas que, con respecto a las leyes, tenemos una falta de respeto total, aun conociéndolas. Algunas reglamentaciones son absolutamente implícitas y así y todo no las respetamos. Los peatones no sólo no respetamos las barreras bajas, tampoco cruzamos como corresponde por las sendas peatonales, lo hacemos en diagonal; bajamos sin mirar del colectivo y cruzamos por detrás del mismo, no usamos el cinturón de seguridad, entre tantas cosas.

Somos un pueblo cuya historia es violenta, y como tal somos violentos con nosotros y con quienes nos rodean. Y tampoco nos enseñaron a respetarnos. Si preguntamos al azar a cualquier chico si alguna vez le hicieron hacer evacuación del edificio, la respuesta será contundente: no; sin importar nivel social al que pertenezca. Si desde chico no nos enseñaron a que con nuestro accionar se puede salvar o defender o proteger una vida, no podemos exigir que no seamos imprudentes. Hacemos de la imprudencia un juego cotidiano.


Nota publicada en la revista El Guardián.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Pincharon una goma y fueron a boxes

El sueño de tener pechos grandes se volvió una pesadilla para las vedettes y modelos. Temen que sus prótesis de silicona estallen en pedazos de un día para el otro y tengan que recurrir al cirujano. Los casos más mediáticos.



Los pilotos de Fórmula Uno saben que están obligados a realizar al menos una parada para poder terminar la carrera. Quieran o no, deben detenerse por algunos segundos para cambiar las gomas. Se podría decir que algo similar es lo que se han visto obligadas a hacer algunas modelos y vedettes. Otras deberán seguir ese camino para seguir en carrera.

El ejemplo más reciente es el de la modelo y actriz Claudia Albertario, quien debió someterse a un cambio de implantes mamarios porque los que tenía se le habían encapsulado y su salud corría riesgo. “Los implantes que le sacamos tenían 14 años. Lo que le hicimos fue un recambio”, explicó a EG el médico cirujano que operó a la vedette, Christian Maisonave. El profesional dijo que a la mayoría de las mujeres que se operaron hace más de 5 años no les quedará otra que volver al quirófano en algún momento.

Escuchar que se le hizo un “recambio” podría sonar como cuando uno va a comprar un repuesto para el auto a la calle Warnes, pero la realidad es que este tipo de problemas suele suceder con los implantes viejos, que tienen menos calidad que los actuales. Maisonave aseguró que “hoy una prótesis mamaria puede llegar a durar toda la vida, las que se fabricaban antes conviene cambiarlas lo más rápido posible”.

El encapsulamiento de los implantes ocurre en todas las operadas, lo que varía es el grado de riesgo. “Todas las prótesis se encapsulan porque no deja de ser un cuerpo extraño que el cuerpo busca rechazar, el problema surge cuando el encapsulamiento endurece tanto el pecho que pone en riesgo a la persona”, afirmó el cirujano.

Lo que marca la diferencia entre las mujeres comunes y las famosas es la explotación mediática que estas últimas suelen hacer cuando sufren este problema. Cómo hizo Albertario, que hizo público su problema: “Me duelen mucho las dos lolas. A veces una más que la otra. Se encapsularon, parece”. La operaron con éxito el martes 6. O como hizo Floppi Tesouro cuando se le explotó una prótesis y le envió un mensaje de texto a un periodista gráfico contándole el accidente y ofreciéndole hacer una nota sobre el tema: “Me explotó una lola, ¿te sirve para publicar algo?”.

Un traumatismo o el rechazo del propio organismo son factores que pueden causar un encapsulamiento severo que termine con la extracción o recambio de las prótesis. Los profesionales aseguran que uno de los grandes causales de esta afección es la falta de responsabilidad de las pacientes.

El 2 de septiembre, una de las hermanas griegas, la mediática Victoria Xipolitakis, sufrió problemas con sus lolas. La joperaron de urgencia en la Clínica Santa Isabel de Flores porque uno de sus pechos se había encapsulado. “Me interné a la madrugada porque me dolía mucho, se me había encapsulado una lola, por suerte salió todo bien”, le contó a los medios.

Silvina Luna y Carmen Barbieri, entre otras, son las famosas que sufrieron problemas con sus implantes. A nivel internacional, uno de los casos más llamativos es el de Tori Spelling, la actriz que protagonizó en la década de los 90 la serie de televisión Beverly Hills 90210, a quien un problema con sus prótesis le dejó un hueco en uno de sus pechos. Todas y cada una de estas famosas no dudó en mediatizar un problema que los profesionales aseguran es común en los implantes mamarios. Mientras tanto, las que aún no recambiaron sus lolas vayan preparándose. Tendrán que entrar en boxes.

Nota publicada en la revista El Guardián.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Los sátiros hacen cola para acosarlas

Las modelos Jesica Cirio y Florencia Tesouro denunciaron que son perseguidas y que no las dejan vivir en paz. Obsesionados con sus cuerpos, las siguen y les hacen regalos obscenos. Los casos de Hollywood y la psicología de los agresores.



La fama acarrea una serie de inconvenientes para los que no todos están preparados: reconocimiento, deseo y pérdida de la privacidad. Pero cuando el fanatismo se convierte en obsesión, la seguridad del famoso entra en riesgo. Las estrellas de Hollywood están acostumbradas a tener que lidiar con fanáticos que se convierten en acosadores. En la Argentina pasa algo similar. Pero como acá la fama está al alcance de cualquiera que se muestre en ropa interior, estos personajes persiguen a figuras menos conocidas.

Este año, dos modelos argentinas confesaron estar asustadas porque dos hombres las acosan con insistencia. Florencia Tesouro, ex cola Reef y participante de Cantando por un sueño, y Jesica Cirio. Estas hermosas mujeres parecen estar sufriendo en carne propia lo que alguna vez le tocó vivir a Susana Giménez o Moria Casán. Vale aclarar que el nivel de persecución es muy diferente al que sufren en otros países, aunque según los especialistas, generalmente, los acosadores nunca llegan a cumplir con sus amenazas. Se quedan, por suerte, en la fantasía.

Localmente, la denuncia más reciente es la de Tesouro, quien es hostigada por un supuesto admirador que le envía mensajes “inquietantes” (por no decir sexuales). “Hace varios días que recibo mensajes de texto desagradables. El que más me asustó fue uno que me llegó cuando iba por Avenida del Libertador a la casa de una amiga, que decía: ‘Qué bueno que agarres por Libertador porque es el camino más corto’”. Días después recibió una caja –como de bombones– con una vela en forma de pene y un mensaje que decía “Floppy Tesouro por siempre mía” y otras guarangadas.

La modelo se suma a la lista de famosas argentinas que denunciaron ser acosadas sexualmente. Hace unas semanas, la policía detuvo a un hombre en la puerta de la casa de Jesica Cirio y el hombre resultó ser quien le mandaba mails insistentemente. A Rocío Gancedo la acosó un remisero, a Susana Giménez, un hombre entrado en edad y Moria Casán ironizó en un programa de tevé haber sido perseguida por Guillermo Coppola. Aunque la diferencia entre el acoso sufrido por las estrellas de hollywoodenses es muy diferente del de las locales, lo cierto es que estas bellezas no logran vivir con tranquilidad.

Para los especialistas, el fanatismo se ve en cuatro niveles. “El primero es la persona que se siente identificada con el ídolo; el segundo es el que siente al ídolo en sí mismo (el groupie); el tercero es el más clásico, porque el acosador cree tener posesión y exige la atención del ídolo; y el cuarto es la psicosis que hace que la persona se crea con el derecho de juzgar al famoso. Este último es el que puede desembocar en el asesinato, pero por suerte prácticamente no se ve”, explicó a EG el psiquiatra Hugo Marietan, especialista en psicopatologías.

La actriz estadounidense Catherine Zeta-Jones se vio obligada a lidiar con un psicótico que amenazaba con “cortarla en finas lonchas y las dárselas a comer a sus perros” o rebanarle “su garganta de oreja a oreja”. La hija del magnate Donald Trump, Ivanka Trump, fue acosada durante dos años por un hombre llamado Massler Justin, que por mail la amenazaba con suicidarse enfrente de la joyería de la joven, ubicada en Nueva York, si ella no le mandaba una foto autografiada. La bella modelo y actriz Kim Kardashian también sufrió el acoso de un insoportable fan que la consideraba un oscuro objeto del deseo.

Nota publicada en la revista EL Guardián.