La fama acarrea una serie de inconvenientes para los que no
todos están preparados: reconocimiento, deseo y pérdida de la privacidad. Pero
cuando el fanatismo se convierte en obsesión, la seguridad del famoso entra en
riesgo. Las estrellas de Hollywood están acostumbradas a tener que lidiar con
fanáticos que se convierten en acosadores. En la Argentina pasa algo similar.
Pero como acá la fama está al alcance de cualquiera que se muestre en ropa
interior, estos personajes persiguen a figuras menos conocidas.
Este año, dos modelos argentinas confesaron estar asustadas
porque dos hombres las acosan con insistencia. Florencia Tesouro, ex cola Reef
y participante de Cantando por un sueño, y Jesica Cirio. Estas hermosas mujeres
parecen estar sufriendo en carne propia lo que alguna vez le tocó vivir a Susana
Giménez o Moria Casán. Vale aclarar que el nivel de persecución es muy
diferente al que sufren en otros países, aunque según los especialistas,
generalmente, los acosadores nunca llegan a cumplir con sus amenazas. Se
quedan, por suerte, en la fantasía.
Localmente, la denuncia más reciente es la de Tesouro, quien
es hostigada por un supuesto admirador que le envía mensajes “inquietantes”
(por no decir sexuales). “Hace varios días que recibo mensajes de texto
desagradables. El que más me asustó fue uno que me llegó cuando iba por Avenida
del Libertador a la casa de una amiga, que decía: ‘Qué bueno que agarres por
Libertador porque es el camino más corto’”. Días después recibió una caja –como
de bombones– con una vela en forma de pene y un mensaje que decía “Floppy
Tesouro por siempre mía” y otras guarangadas.
La modelo se suma a la lista de famosas argentinas que
denunciaron ser acosadas sexualmente. Hace unas semanas, la policía detuvo a un
hombre en la puerta de la casa de Jesica Cirio y el hombre resultó ser quien le
mandaba mails insistentemente. A Rocío Gancedo la acosó un remisero, a Susana
Giménez, un hombre entrado en edad y Moria Casán ironizó en un programa de tevé
haber sido perseguida por Guillermo Coppola. Aunque la diferencia entre el
acoso sufrido por las estrellas de hollywoodenses es muy diferente del de las
locales, lo cierto es que estas bellezas no logran vivir con tranquilidad.
Para los especialistas, el fanatismo se ve en cuatro
niveles. “El primero es la persona que se siente identificada con el ídolo; el
segundo es el que siente al ídolo en sí mismo (el groupie); el tercero es el
más clásico, porque el acosador cree tener posesión y exige la atención del
ídolo; y el cuarto es la psicosis que hace que la persona se crea con el derecho
de juzgar al famoso. Este último es el que puede desembocar en el asesinato,
pero por suerte prácticamente no se ve”, explicó a EG el psiquiatra Hugo
Marietan, especialista en psicopatologías.
La actriz estadounidense Catherine Zeta-Jones se vio
obligada a lidiar con un psicótico que amenazaba con “cortarla en finas lonchas
y las dárselas a comer a sus perros” o rebanarle “su garganta de oreja a
oreja”. La hija del magnate Donald Trump, Ivanka Trump, fue acosada durante dos
años por un hombre llamado Massler Justin, que por mail la amenazaba con
suicidarse enfrente de la joyería de la joven, ubicada en Nueva York, si ella
no le mandaba una foto autografiada. La bella modelo y actriz Kim Kardashian
también sufrió el acoso de un insoportable fan que la consideraba un oscuro
objeto del deseo.
Nota publicada en la revista EL Guardián.

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