Es el funcionario con mayor cantidad de denuncias en el gabinete de Macri. Se sobrepuso a las acusaciones por falta de obras en los hospitales. Ahora debe enfrentar la intervención en el SAME. Los cuestionamientos judiciales.
Se lo responsabiliza por la muerte de dos personas de
barrios pobres y por el cierre de centros sanitarios. Zafó de dos pedidos de juicio
político y de uno de renuncia presentado por más de la mitad de los
legisladores. Promesas incumplidas, hospitales judicializados, obras
paralizadas son algunos de los hitos que forman parte de la gestión del
ministro de Salud porteño Jorge Lemus. Pocos funcionarios logran lo que pudo
Lemus: mantenerse en el cargo pese a la unanimidad de cuestionamientos
cosechados.
En los últimos días, el apellido Lemus volvió a aparecer en
las páginas de los diarios, esta vez, por la intervención al SAME que dispuso
el juez Norberto Gallardo –porque el personal del servicio de emergencia se
negó a entrar en la villa 31, para atender a Humberto Ruiz, lo que desembocó en
la muerte del hombre– y por la intimación que ordenó el mismo magistrado luego
de que el ministro no asistiera a una audiencia pública el 15 de abril, por
“problemas de salud”.
Inmediatamente, Lemus presentó una recusación contra el
magistrado que había hecho lugar a un recurso de amparo presentado por personal
médico de salas de emergencia, representantes de las villas, asentamientos y
barrios carenciados y por la Acción Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ).
“La recusación deja en claro que al ministro no le interesa cumplir con la ley
que garantiza el derecho a la salud de los pobres”, aseguró la representante
del ACIJ, Luciana Bercovich.
El mismo día en que el ministro faltó a la audiencia, otra
muerte le dio más fuerza al amparo presentado. Luego de sufrir una
descompensación, José María Veira falleció por no poder ser atendido en la sala
de emergencia de Villa Lugano, cerrada desde 15 días antes. Con la excusa del
retiro de la Policía Federal de los establecimientos públicos porteños, el 8 de
abril el Gobierno de la Ciudad ordenó cerrar, entre otros, el centro de salud,
que atendía a casi 40 mil vecinos.
“A pesar del anuncio de la ministra (Nilda Garré), el
policía que siempre cuidó la salita nunca se retiró. Por eso es que no
entendemos por qué Macri la dejó cerrada. Si hubiera estado la salita, o la
ambulancia que deberíamos tener por ‘orden judicial’, José podría haber sido
atendido sin tener que esperar los 50 minutos que demoró el SAME en llegar”,
explicó un vecino de la víctima.
Primero con Carlos
Estas denuncias son manchas nuevas que se suman a la larga
lista que posee el legajo del inmune ministro Lemus. Antes de ser designado
como responsable de la cartera de Salud de la ciudad de Buenos Aires, Lemus fue
viceministro de la misma cartera, pero a nivel nacional, durante la segunda
presidencia de Carlos Menem. Tras ser nombrado por Macri sorteó dos pedidos de
juicio político, derivados de varios fallos judiciales en su contra y algunas
causas penales (por no cumplir con órdenes judiciales), y se mantiene inmune al
tratamiento legislativo de un pedido de renuncia.
En 2007, el juez Gallardo ordenó el envío de una ambulancia
a la villa 21-24 para atender las emergencias que allí se presentaran. Durante
dos años, la orden no fue cumplida. En 2009, el magistrado citó a Lemus, pero
éste no se presentó. De inmediato, el juez ordenó bloquear todas las cuentas
del ministro. En ese entonces, la Cámara de Apelaciones revocó la restricción y
le impuso una multa de 500 pesos por día, hasta que cumpliera la orden de
Gallardo.
En la actualidad, 12 de los 33 hospitales porteños tienen
algún tipo de intervención judicial por “abandono de las obras, falta de
recursos tecnológicos, problemas de infraestructura, falta de personal y de
insumos”, según el presidente de la Comisión de Salud de la Legislatura
porteña, el socialista auténtico Jorge Sesler. Los centros con más
inconvenientes son el Hospital de Quemados (donde aún esperan por la
remodelación de la sala de terapia infantil), el Hospital Rivadavia, el Borda,
el Moyano, el Tobar García y el Udaondo, entre otros.
En la Legislatura porteña duerme un pedido de renuncia
contra los responsables de la cartera de Salud, firmado por 32 diputados. El
pedido surgió cuando a mediados de 2010 se conoció que la mortalidad infantil
en la ciudad había crecido un punto, algo que no había sucedido en décadas. El
lunes 25, el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, junto a Lemus y al jefe de
Gabinete Horacio Rodríguez Larreta, retomó el tema cuando anunció que “gracias
al trabajo de los ministros por primera vez se ha llegado a una tasa de
mortalidad infantil de un dígito en todos los barrios porteños”.
Sesler replicó que “el anuncio de Macri es insostenible,
porque no dan los tiempos reales para hacer un cálculo serio que le permita
afirmar una baja en la mortalidad infantil”. Sobre la gestión de Lemus fue
contundente: “Es la peor de la historia”. Y agregó que la picardía del bloque
macrista “está durmiendo el tratamiento en el recinto del pedido de renuncia”.
El diputado indicó que la partida presupuestaria cada año es menor, ya en
infraestructura y equipamiento en 2011 la suma asignada es casi cuatro puntos
menor que la de 2010, año en que se sólo se ejecutó menos de la mitad.
“Es cierto que las partidas presupuestarias son mayores en
monto, pero la porción del presupuesto cada vez es menor, y encima, no se
ejecuta”, advirtió Sesler.
Concursos que no llegaron
Al asumir la titularidad del Ministerio de Salud de la
ciudad de Buenos Aires en 2007, Lemus, ex director del Hospital Fernández,
prometió que si en noventa días no conseguía hacer los concursos para designar
a los titulares de los hospitales públicos renunciaría a su cargo. Casi cuatro
años después, los concursos nunca se hicieron y la anunciada renuncia tampoco
llegó.
Para suplantar los fallidos concursos, Lemus solicitó a
todos los directores y subdirectores que presentaran la renuncia para “facilitar
la selección” de los nuevos funcionarios, a través de la creación de una junta
de “notables”. El ex ministro de salud porteño, Donato Spaccavento, explicó a
EG que él fue “obligado a renunciar” a la dirección del Hospital Argerich y
que, posteriormente, se presentó en la elección y ganó. “Gané la nueva
postulación y, a pesar de ello, Lemus me echó”, afirmó. Además, dijo que tres
fallos judiciales sentenciaron a su favor y que aún espera respuesta del
Ministerio.
“En connivencia con la cúpula de la Asociación de Médicos
Municipales, están privatizando la salud pública. Nunca vi nada igual en los
años que tengo de profesión. Arriesgan la vida de los pacientes. La falta de
recursos hace que aumente la violencia intrahospitalaria”, afirmó Spaccavento,
e insistió en que Lemus está privatizando la Salud, porque “pasó a manos
privadas los servicio de estudios complejos (tomografía y resonancias
magnéticas, entre otros), los laboratorios y los sistemas de cobranza a obras
sociales”. A este panorama complejo se
sumó la denuncia del legislador porteño Martín Hourest, quien aseguró que los
centros de atención primaria (Cesac) de los hospitales Penna, Piñero y
Santojanni permanecen cerrados.
A pesar de ser un ministro gestor de frases polémicas, como
que “los hospitales porteños deberían dar prioridad a quienes residen en sus
fronteras por sobre los vecinos bonaerenses o los extranjeros”, ante el llamado
de EG la única frase que salió desde el Ministerio de Salud fue: “Hablen con la
Procuración General de la Ciudad”. Nadie quiso dar una respuesta oficial sobre
la extensa lista de reclamos, causas judiciales y denuncias que pesan sobre
Lemus. Algo que podría llevar a creer que se trata del ministro con más “inmunidad” de la gestión macrista.
Nota publicada en la revista El Guardián.


