En tiempo de elecciones muchos nombres recorren los medios
de comunicación, algunos con más fuerza que otros. Igualmente, son las
mediciones las que posicionan mejor o peor a un candidato. Pero entre tantos,
hay un grupo a los que tranquilamente podríamos llamar candidatos “Chinchón”,
son los que no llegan al 10 por ciento de votos en las encuestas, a pesar de
pertenecer a partidos históricamente importantes. Es más, apenas arañan –con
suerte– un 5%. Y en más de un caso, ni siquiera llegan a eso.
Apellidos como Giudici, López Murphy, Redrado y Castrilli
podrían ser, tranquilamente, los “menos 10” de las listas. Algunos ya están
acostumbrados a no alcanzar las dos cifras, pero otros no pueden entender cómo
es que no son mejor considerados por los votantes. También están los que se
resignan a no superar el 5 por ciento, pero este grupo reducido se tiene tanta
confianza que insisten en presentarse, y hasta aseguran que van a ganar.
Los radicales son un ejemplo de optimismo. Luego de varias
idas y vueltas, eligieron –de común acuerdo– a la diputada Silvana Giudici como
candidata a jefa de Gobierno porteño. La designación es una muestra del mal
estado en el que se encuentra en la Ciudad de Buenos Aires la UCR, un partido
que hace 15 años era imbatible y que hoy, luego del estrepitoso final de
Fernando De la Rúa, presenta un candidato al que las mejores mediciones no le
dan más que, y con mucha buena voluntad, un 4 por ciento de intención de voto.
“Es muy difícil tener que remar una campaña a puro pulmón.
Igualmente, no podemos hablar de números porque las mediciones no nos
incluyen”, aseguraron desde el entorno de Giudici. A pesar de la queja, desde
el entorno de la diputada estipulan que sus porcentajes de intención de voto
rondan los 3,5 puntos.
La candidata radical desea mejorar su performance en las
elecciones del 10 de julio, y para ello está muy cerca de acordar con el
precandidato a jefe de gobierno de la Ciudad del partido Convergencia Federal,
Ricardo López Murphy. El ex ministro de De la Rúa, que alguna vez superó las
dos cifras en elecciones, y que hasta hace unos días se autoproclamaba ganador
con entre 5 y 6 puntos, podría llevar a Giudici a arañar las dos cifras si
unieran fuerzas.
“Tenemos que formar un bloque de alianzas para poder
competirle al oficialismo –el PRO liderado por Mauricio Macri– y al
kirchnerismo, quienes todavía no han definido su candidato”, afirmó López
Murphy a EG. El precandidato hoy se muestra más cauteloso a la hora de hablar, y
asegura que sólo será candidato si logra llegar a un acuerdo porque no está
dispuesto a que prime “el individualismo por sobre la unidad”. También
reconoció haber hablado con todos los integrantes del Acuerdo Cívico y Social,
aunque aclaró que aún no hay nada cerrado. Mientras tanto, los postes de luz de
la Ciudad siguen mostrándolo, nuevamente, como una opción más para los
votantes.
Quienes no querían ser menos fueron los que conforman el
Peronismo Federal. Con una gran visión electoral, no dudaron en elegir como
candidato al ex presidente del Banco Central y ex novio de Luli Salazar, Martín
Redrado. El economista podrá ser muy bueno para los números, aunque pareciera
que la fórmula no le da resultado a la hora de sumar porcentaje de votos en el
electorado porteño. Las consultoras le dan entre un 2 y un 5 por ciento de los
votos, y en el partido aseguran que Redrado superaba las dos cifras pero que
“la pelea con Luli le hizo perder puntos que ahora deberá recuperar”.
El ex árbitro Javier Castrilli, que iba como candidato del
chubutense Mario Das Neves y ahora está solo, también es parte de la lista de
los que aspiran a la Jefatura de Gobierno porteña. Desde su entorno están
contentos por el crecimiento logrado en tan poco tiempo. Una reciente encuesta
les da un 3,5 por ciento de intención de voto de los porteños.
“No hablamos de alianzas porque todos los que están teniendo
diálogo para juntarse nos dejaron afuera”, explicó un allegado a Castrilli. A
pesar de ello, reconocen tener “muy buena onda” con todos y aseguran que están
lanzando una campaña muy fuerte de publicidad callejera, que estará en manos
del publicista Gabriel Dreyfus. Como todos, recorrerá la Ciudad y el fin de
semana del 16 y 17 de abril hará lo que mejor le sale: arbitrar en un
campeonato de fútbol que se realizará en la villa Zabaleta. “Ojalá nos apoyara
Duhalde, pero él eligió a Macri y en eso no coincidimos; vamos a ser una alternativa al macrismo”, sintetizó.
En todos los casos, cada candidato (el que pueda) buscará
alguna alianza para superar el bajísimo porcentaje de votantes que posee
actualmente. Esperemos que no decidan jugar sus candidaturas en un partido de
Chinchón, porque con tantos menos 10 nadie llegaría a los 100 puntos, más del
doble de puntos con los que se lograría cumplir el sueño de cualquier
candidato.
Los pequeños partidos
que siguen pese a todo
Como es costumbre, en las próximas elecciones el cuarto
oscuro estará lleno de listas de partidos políticos para elegir –entre ellos,
las de los movimientos que históricamente se acostumbraron a no superar el 1 o,
a lo sumo, el 2 por ciento de votos–. Por un lado se encuentran la UCR y el
Partido Federal, que no comprenden el bajo nivel de atracción de votantes que
tienen sus candidatos; pero, por otro, están los partidos de izquierda –el
socialismo y el partido humanista–, los que nunca faltan en las elecciones
aunque saben que su fuerza electoral fue y es insuficiente.
El Partido Obrero, Partido Trabajadores Socialistas, la
Izquierda Socialista y el Nuevo MAS se reunieron a fin de intercambiar ideas y
lograr un candidato en común para postular a la Jefatura de Gabinete de la
Ciudad de Buenos Aires. Mientras tanto, el Partido Socialista de la Ciudad de
Buenos Aires irá con el legislador Roy Cortina a la cabeza de su lista. De
todos, es el que mayor porcentaje de intensión de votos tiene: las mediciones
le dan entre 1 y 2 por ciento.
Por su parte, el Partido Comunista, el Partido Intransigente
y el Partido Humanista (entre otros tantos clásicos) presentarán sus propios
candidatos, como suelen hacerlo en cada elección. Como es de suponer, es
probable que todos los movimientos de izquierda unidos no alcancen a obtener ni
un 10 por ciento del electorado. Algo a lo que ya están acostumbrados.
Entre los que decidieron alinearse con otras fuerzas para
lograr una mejor performance en las elecciones está el Movimiento Socialista de
los Trabajadores, el Movimiento Libres del sur y una fracción del socialismo,
que trabajan junto a Proyecto Sur acompañando la propuesta del cineasta
Fernando “Pino” Solanas, quien a su vez busca aliarse con el socialismo. El
resto, como es costumbre, seguirá sumando de a un punto por elección.
Nota publicada en la revista El Guardián.

No hay comentarios:
Publicar un comentario