jueves, 24 de noviembre de 2011

Crimen con el sello de la mafia

El joven campesino Cristian Ferreyra fue asesinado a quemarropa en medio de una disputa de vieja data. El caso desnudó una trama que incluye empresarios poderosos, matones a sueldo, desmontes y pobladores amenazados.



Estamos cansados de que nos maten por defender lo que nos pertenece”. Es la frase que se escucha decir una y otra vez a los referentes de las comunidades originarias que sufren el agravio y las constantes agresiones de parte de empresarios inescrupulosos que, con connivencia política, los desplazan con un solo fin: desmontar.

El miércoles 16, un nuevo caso conmovió a los pobladores de Santiago del Estero. En el departamento de Copo, Cristian Ferreyra (22) y otros campesinos fueron enfrentados por Javier Juárez. Por la vieja disputa de tierras con la que conviven los lugareños, en la que luchan contra los empresarios que los corren para hacerse del territorio, ambos comenzaron a discutir y Juárez (el hombre de 38 años señalado como el presunto asesino) habría baleado a Ferreyra y a Darío Godoy con una Itaka. El primero murió desangrado, el segundo sigue internado grave.

Santiago del Estero es la provincia que más desmonta, según el director de Bosques local, Julio Araujo. Fue el propio gobierno provincial el que reconoció el problema que tienen con los controles en los desmontes, ya que el jefe de Gabinete, Elías Suárez, anunció en conferencia de prensa la decisión de “suspender los desmontes por seis meses”. Esta medida no afecta a los empresarios, ya que se acerca la época de lluvias y en ese período no se puede desmalezar. “La decisión es mediática, porque el período de desmonte se da entre los meses de mayo y diciembre. O sea, en los próximos seis meses nadie desmonta”, aseguró a EG uno de los referentes del Movimiento de Campesinos de Santiago del Estero (Mocase) en la provincia, Cariló.

Los escenarios principales de conflicto por tierras están en los departamentos de Copo, Alberdi y Pellegrini, y desde hace dos años los grupos armados que amenazan a los pobladores fueron denunciados. En agosto, durante dos semanas, los hijos de los campesinos no podían ir a la escuela porque recibían amenazas de muerte. “Son varios casos los que denunciamos, pero no somos escuchados”, aseguró Cariló. “Los sicarios instalan carpas al costado del camino y la policía, en los pocos casos en los que va, les pregunta si están armados y cuando les contestan que no, se van. Eso consta en las actas. Si actuaran como deberían, Cristian estaría vivo”.

Desde el Mocase insisten en que los Juárez, además de ser parientes del asesinado, son dueños de un prontuario que habla por sí solo. Cariló denunció que “los Juárez son varios hermanos. Algunos tienen causas abiertas en la Justicia y otros están en libertad condicional por robo. Ese tipo de gente es la que contratan los empresarios”. Javier Juárez hacía tareas de vigilancia y seguridad en el campo de Jorge Ciccioli, un empresario santafesino de Cañada de Gómez.

El responsable de esclarecer el asesinato es el juez Alejandro Sarria Fringes, a cargo del Juzgado del Crimen de Monte Quemado. Al cierre de esta edición, permanecían detenidos Javier Juárez, que se negó a declarar ante la Justicia, Carlos y Mario Abregú, y Walter Juárez. El supuesto instigador, Jorge Coccioli, se entregó luego de permanecer prófugo algunos días. Además  en la mira de la Justicia también está Hugo Juárez, hermano del principal imputado. Desde el movimiento aseguraron que ni ellos ni los familiares van a bajar los brazos hasta que se haga justicia y “se termine, definitivamente, con la impunidad y la connivencia que existe desde hace años entre políticos y empresarios”.


Nota publicada en la revista El Guardián.

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