Llegó, hizo ruido y, rápidamente, desapareció. Debía haber
sido un álbum infantil más, otro capítulo en la serie de las colecciones de
figuritas que aparecen ante cada campeonato de fútbol, pero terminó
constituyendo una escandalosa muestra de explotación de la imagen del fallecido
ex presidente Néstor Kirchner, nada menos que en un producto destinado a los
más chicos.
Entre la dirigencia política, las opiniones se dividieron
entre quienes plantearon el tema ante las legislaturas provinciales, invocando
la violación de los Derechos del Niño, y quienes minimizaron el hecho,
calificándolo de la “truchada de un fanático”.
El producto apareció hace un mes y desapareció a los pocos
días, en la primera semana de abril, cerca de la época en que la presidenta
Cristina Fernández tuvo que salir al cruce de gente de su equipo que haciendo
gala de un exceso de fe kirchnerista promovió acciones que la propia mandataria
debió salir a abortar: el intento de impedir la participación del escritor
Mario Vargas Llosa en la Feria del Libro, la apelación a la re-reelección por
parte de la diputada Diana Conti (recordar “Cristina eterna”), el cambio de
diseño de la web de la agencia de noticias del Estado, Télam, con la imagen del
“Nestornauta”.
Lo que torna más bizarro aún este episodio es que utilizó
como medio un producto destinado al público infantil. El álbum de figuritas,
que comparte imágenes de los equipos y jugadores del campeonato de fútbol local
y de los que participarán en la Copa América, tiene en su página 2 un dibujo
del ex presidente como si fuera un número 9 que se escapa de la marca de sus
adversarios, los principales dirigentes de la oposición, que aparecen
desparramados por el piso, atropellándose entre sí.
El álbum comenzó a comercializarse en la provincia de Buenos
Aires y se distribuyó en algunas ciudades del interior del país. Todo iba bien
hasta que, un mes después de su salida, el producto llegó a manos de legisladores
opositores bonaerenses. Entonces comenzó el repudio y la mediatización de las
polémicas figuritas ilegales.
La UCR, el GEN y la Coalición Cívica presentaron un pedido
de informes en la Legislatura bonaerense que no prosperó. “El oficialismo
aprovechó su mayoría parlamentaria y rechazó el repudio. Eso hizo que no
pudiéramos avanzar”, explicó a EG el presidente del bloque del GEN bonaerense,
Andrés Andoménico.
Lo que desató el rechazo de políticos y medios fue el uso no
autorizado de la imagen creada por el dibujante, Dr. Lecter –que había
publicado su trabajo en la edición impresa del diario Perfil, en agosto de
2010– y el uso del nombre “Néstor Kirchner” en un tamaño superior al del de los
protagonistas: los jugadores y el Torneo Clausura mismo.
Además, el álbum no posee ningún dato del fabricante, sólo
dice “industria argentina”. En la actualidad sólo se consigue por internet (en
la web de Mercadolibre), y la mayoría de las personas que lo comercializa está
en la provincia de Córdoba y Santa Fe. “No sabemos quién es el que los trae,
pero en el círculo comercial hablamos de ‘los paquetes de figuritas celestes
que vienen de Rosario’”, explicó a EG uno de los distribuidores que pidió
preservar su identidad. Lo cierto es que en la ciudad en la que se habría
fabricado el producto, los comerciantes se enteraron de su existencia a través
de los medios, porque nunca llegó a venderse al público.
Los políticos santafesinos desmienten la posibilidad de que
el álbum se haya fabricado allí. “En Santa Fe, el kirchnerismo no tiene una
infraestructura importante como para sostener en la clandestinidad la
producción de ese producto ilegal. Si así fuera, nos hubiéramos enterado.
Pueblo chico, infierno grande”, aseguraron allegados al precandidato a
gobernador santafesino Rafael Bielsa.
En La Plata, ciudad en la que nació el rechazo hacia el
producto para chicos, hace días que no se consigue. Los kiosqueros sostienen
que así como llegó, desapareció. “Los chicos me vuelven loco porque ahora
quieren llenarlo y la persona que me los trajo no vino más”, relató Marcelo
Rivera, comerciante de la zona.
En la Argentina, la exclusividad de la explotación en
figuritas la tiene la empresa italiana Panini S.A. Y la distribuidora Santa
Rita de la Horqueta, con sede en San Isidro, es la encargada de representar a
la empresa italiana, y allí aseguran no tener nada que ver con el álbum. “Todo
el tiempo están saliendo copias piratas de nuestros productos. Para evitarlo,
Panini tuvo que sacar un holograma en el paquete con el logo de la empresa. El
producto en cuestión no es de nuestra producción y no contamos con la
información de dónde proviene. Sólo nos remitimos a informar a nuestros
clientes sobre la aparición de un producto que es ilegal”, aseguró la encargada
de Desarrollo Editorial de la distribuidora, Martina Capaccioli.
Desde el oficialismo niegan tener que ver con las figuritas
que explotó la imagen de Kirchner. En la empresa que las comercializa,
aseguraron que la piratería es una constante, pero que este caso les llama la
atención. El origen e inmediata desaparición del álbum es algo que ningún
político investigó.
Nota publicada en la revista El Guardián.

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