jueves, 22 de marzo de 2012

Palermo Criminal

Entre el glamour y la muerte. Es el barrio de moda pero también el escenario de apuñalamientos, tiroteos y asesinatos conmocionantes. En el último caso policial, hubo dos víctimas.



Viejo, Nuevo, Soho, Hollywood, Sensible, Freud, Chico y Alto son algunas de las tantas denominaciones con las que se conoce a los sectores del barrio porteño de Palermo, aunque si se tiene en cuenta los crímenes que se cometieron a lo largo de la historia, el nombre que se pensó para la zona cercana a Chacarita sería el ideal para suplantar a todos los demás: Palermo Dead.

Los dos jóvenes que fueron encontrados el lunes 19 en las proximidades de los bosques de Palermo, uno apuñalado y el otro con un balazo, son el reflejo de un barrio en el que conviven el glamour y la muerte. Según fuentes policiales, uno de los muertos era un vendedor ambulante que era conocido en la zona de Palermo, sobre todo en Plaza Italia, por vender copias truchas de películas y videojuegos. Para los investigadores, “podría tratarse de un ajuste de cuentas”.

Los efectivos de la comisaría 51° se acercaron al lugar por un llamado al 911. Al llegar a Figueroa Alcorta e Intendente Guerrico los esperaba una escena dantesca: un cuerpo que se había desangrado. A unos 100 metros de distancia, encontraron el segundo cadáver.

Las víctimas fueron encontradas a metros del club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires (GEBA), lugar cuya sede de Perón al 1100 se hizo tristemente célebre por la violación y el asesinato de la maestra Fabiana Gandiaga. El 20 de octubre de 2001, la maestra acompañó a su hijo a participar de un torneo de taekwondo que se disputaba en GEBA. Durante la competencia, Fabiana salió del salón a comprar una gaseosa y nunca volvió. Engañada por empleados de limpieza del establecimiento, fue llevada hacia un lugar lejano, violada y brutalmente asesinada a puñaladas. Dos años más tarde, Fernando Antúnez y Carlos Vallejo fueron acusados y condenados a 21 años de prisión.

A pocas cuadras del lugar donde aparecieron los dos jóvenes muertos, el 10 de mayo de 2009, los policías Omar Navarrete y Juan Carlos Rojo fueron acribillados al intentar evitar que un grupo de delincuentes robara un camión de caudales en el que transportaban una importante suma de dinero, producto de la recaudación de la cadena de heladerías Persicco, para la cual trabajaban como custodios.

El 29 de marzo de 2010, cerca de las 15, cuando el tránsito está a pleno, la zona de Córdoba y Pringles se vio rodeada de policías, periodistas y curiosos. Sobre la avenida, dentro de un taxi, yacía el cuerpo del ex policía federal Federico Hausbauer (36 años) y de su custodio Miguel Leiva (25). Ambos transportaban la recaudación del fin de semana de la distribuidora Margaritis hacia la sucursal del banco Santander Río, situado sobre la avenida Corrientes al 5100, cuando fueron interceptados por dos motochorros que los fusilaron sin mediar palabras.

En la actualidad, mientras el mercado inmobiliario busca cómo agrandar el barrio, incluyendo nombres nuevos a zonas arrancadas a otros barrios por la creciente demanda, a la hora de ofrecer una propiedad, dejan de lado el historial criminal y prefieren enfocarse en el glamour que fue tomando. Aunque la historia descubre un Palermo impregnado de muerte. Un Palermo criminal.


Nota publicada en la revista El Guardián.

Las lecciones de colita de oro

Michela Roth es modelo, ganó premios por sus curvas y publicó fotos calientes en Facebook. Los padres de sus alumnos pidieron su expulsión, pero ella recibió el apoyo de la escuela. “No soy una monjita”, reconoce la maestra.



En la infancia, más de uno habrá sentido las primeras cosquillas del enamoramiento con su maestra de primaria y, actualmente, cuántos padres complican sus días por llevar a los hijos al colegio, sólo por ver a la nueva maestra. Todos estos fenómenos parecen no existir en Bologna, una ciudad italiana que se vio revolucionada por una maestra a la que los padres de los alumnos de la escuela infantil Castello di Serravalle catalogan como “demasiado sexy”.

Mientras muchos hombres en el mundo suelen alborotarse con las profesoras jóvenes y bellas, en la ciudad italiana se rasgan las vestiduras por la maestra-modelo que agita Facebook. Las fotos sensuales que Michela Roth (38) colgó en la red social fueron el motivo por el cual algunos padres decidieron sacar a sus hijos del establecimiento en el que ella enseña.

“No soy una monjita, pero tampoco doy clase en biquini”, aseguró Michela a los medios italianos. Para la maestra sexy, el modelaje no es sólo una pasión, también es una fuente de ingresos. “Dando clases gano 400 euros. Soy una mujer como tantas otras que también trabaja como modelo para vivir mejor”, explicó.

Michela ha sido la ganadora de concursos como Miss Madre Italiana y Miss Culito de Oro. Según publicó el periódico italiano  Bologna Today, “la maestra no denunciará a nadie por discriminación”. Además, Michela asegura que sabe que cuenta con el apoyo absoluto de las autoridades del colegio. “Muchos padres me han apoyado porque no he hecho nada malo. Hay casos peores, como los de violencia contra niños, y a mí me atacan por trabajar como modelo”, se descargó.

¿Es lógico pedir la expulsión de una maestra alegando que “por ser demasiado sexy no puede dar clases”? Aunque parezca extraño, esa fue la explicación por la que algunos padres aterrados han decidido cambiar de colegio a sus hijos. La noticia recorrió el mundo, al igual que las fotos de la sensual maestra.

Michela explicó que el modelaje no hace que sea mejor o peor educadora y que ejerce esta actividad glamorosa, generalmente, durante las épocas de verano, cuando la escuela está en el receso de vacaciones. Cansada de las críticas, salió al cruce: “En poco tiempo llevaremos a los niños a la piscina y desde ahora comunico que llevaré una traje de baño olímpico (enterizo), nada de biquinis”. Esta noticia habrá entristecido a más de uno, pero no se extrañe si se entera de que la maestra sexy es convocada al Bailando por un sueño.


Nota publicada en la revista El Guardián.

jueves, 15 de marzo de 2012

Una aventura que terminó en tragedia

La práctica del deporte extremo bungee jumping quedó en medio de la polémica. Voces a favor y en contra. ¿Es un juego o una trampa mortal?


Por Pablo Berisso y Nacho Ramírez



Saltar al vacío en paracaídas o de un puente atado a una cuerda elástica de los pies se ha convertido en uno de los mayores atractivos turísticos en el mundo entero. A pesar de los numerosos accidentes que costaron la vida de varias personas, los turistas, hasta los más temerosos, toman este tipo de actividades como una más de sus vacaciones. Pero este divertimiento puede terminar convirtiéndose en un juego mortal, como sucedió el sábado 10 en una quinta de Moreno, donde dos jóvenes perdieron la vida.

Para los vecinos de La Reja, el fin de semana comenzó sin mayores sobresaltos. Los gritos y las risas de alegría de un grupo de jóvenes llamaron la atención de todos. Una grúa de 25 metros había cambiado el paisaje del lugar y el sábado de un grupo de muchachos, los que no paraban de divertirse. Pero de repente, el silencio invadió el lugar. Minutos más tarde, las risas y los gritos de alegría fueron suplantados por sirenas de ambulancias y patrulleros. Dos jóvenes, Claudio Marcelo Martínez (25 años) y Alexis Sebastián Papayani (27), habían realizado su último salto.

El divertimiento y lo que veían como un futuro gran negocio (planeaban cobrar a los jóvenes que quisieran tirarse) se convirtió en una trampa mortal. Los jóvenes se lanzaban en modalidad bungee jumping (salto al vacío atado a una cuerda de los pies) de la grúa que habrían alquilado, que estaba instalada en la quinta en Rubén Darío y Álvarez Thomas. La decisión de lanzarse al mismo tiempo fue mortal. Uno falleció en el acto, mientras que otro murió cuando era trasladado al hospital de Moreno.

Un video grabado por el hermano de una de las víctimas fue clave para la investigación. La cinta reveló que los dos jóvenes fallecidos se habían lanzado juntos. Tres segundos separaron la adrenalina del salto (desde los 25 metros de altura de la grúa) del último suspiro. El colchón de aire, que debía detener la caída, falló. La muerte intercedió en el salto y ambos jóvenes impactaron directamente contra el suelo.

Las autopsias fueron contundentes: ambos jóvenes murieron de un paro cardiorrespiratorio traumático, consecuencia de los politraumatismos sufridos en el impacto. Ambos cuerpos presentaban “traumatismo cervical grave y lesión visceral múltiple con múltiples fenómenos hemorrágicos”.

Los defensores de lo extremo aseguran que el bungee jumping es una actividad que implica el mismo riesgo que cualquier otra, mientras que quienes están en contra insisten en que hay que estar loco para arriesgar la vida. Mientras tanto, en el mundo, miles de jóvenes se arriesgan en busca de más adrenalina.




OPINIONES

La práctica conlleva riesgos fatales
Escribe Norberto Debagg, deportólogo y cardiólogo (UBA)

Los deportes extremos son aquellos en los que se pone en riesgo la vida debido a las dificultades en las que se desarrollan, por la velocidad, la altura, el equipamiento y el estado físico que exigen. Estas actividades deportivas demandan un gran esfuerzo cardiovascular, por lo que los deportistas deben tener un entrenamiento planificado por personal idóneo.

Además de la exigencia física, está la psicológica, dada por la personalidad, el control de las emociones y, sobre todo, la búsqueda de la sensación de adrenalina y del placer de la aventura. El deportista conoce los riesgos a los que está expuesto, por lo que quien practica un deporte extremo suele considerar esta actividad como “un desafío con uno mismo”. Buscan competir contra el terreno que lo rodea y vencerlo. En lo que refiere al estado físico, es importante tener un perfecto acondicionamiento cardiovascular. A quienes padecen de alguna afección cardíaca se les recomienda no realizar este tipo de actividades, ya que podrían llegar a ser mortales.

 Todo deportista que quiera comenzar con esta actividad es indispensable que se realice un examen clínico cardiológico y estudios complementarios, ya que este tipo de deportes producen aumento de adrenalina en la sangre e incremento de la frecuencia cardíaca y la tensión arterial. Estos síntomas hacen que el corazón necesite un mayor consumo de oxígeno, lo que podría favorecer la aparición de arritmias, algunas de las cuales pueden resultar fatales.



Si hay medidas de seguridad, no hay peligro
Escribe Rubén Masnaghetti, instructor de deportes extremos provincia Salta-Extreme Game.


El bungee jumping se practica en dos modalidades, desde una altura natural o construida. Desde una altura como un puente o una rampa, el salto se realiza en caída libre hacia el agua. En altura construida, el salto se realiza a tierra firme. En el último caso se debe colocar en la superficie un inflable (airbag) muy amplio, de un espesor de entre 4 y 5 metros. La modalidad que eligieron los jóvenes que perdieron la vida en una quinta en Moreno eligieron esta última, porque la inexperiencia y la negligencia convirtieron un deporte seguro en uno mortal.

Hoy todos los deportes extremos tienen perfectamente descriptas las medidas de seguridad adecuadas que se deben tomar para evitar accidentes graves o fatales, que si son tomadas como corresponde el nivel de riesgo es mínimo.

Cuando cualquier deporte extremo se realiza con fines comerciales, como se hace con el bungee jumping en la provincia de Salta desde hace 14 años, y como se hace en prácticamente en todo el mundo y se cataloga como turismo alternativo, las medidas de seguridad son tremendamente estrictas. Estas normas son supervisadas por el Estado. En Salta, el Ministerio de Turismo tiene un departamento de fiscalización encargado de controlar a los prestadores del servicio. Cuanto todo funciona y se cumple, el bungee jumping no implica peligro. Cuando se hace todo improvisado, con negligencia e irresponsabilidad, como sucedió lamentablemente con estos dos jóvenes, el resultado está a la vista.


Nota publicada en la revista El Guardián.

Buenos Aires bajo fuego anarco

Dos grupos anarquistas se adjudican el incendio de 50 autos en un mes. Amenazan con prender fuego las casas de los barrios de moda y en sus comunicados enseñan a fabricar una molotov. Se definen como rebeldes que combaten a la burguesía. Por qué el caso agravó la pelea entre la Federal y la Metropolitana .


Por Javier Sinay y Pablo Berisso



La tarde cae silenciosa en el 3600 de la calle Nazarre, en lo profundo de Villa del Parque, y parece un capítulo más del ocaso del verano. Pero la cara de Oscar, el hombre que intenta quitar una sombra chamuscada del piso de su chalet, luce sombría. Sus rasgos largos, su mirada resignada, sus palabras escuetas: todo indica que a este tipo le pasó algo. Y lo que le pasó fue para él como una calamidad. Alza un dedo inmotivado y señala: su Hyundai Santa Fe, su camioneta que supo ser espléndida, parece hoy un canto a la chatarra. El capó luce chamuscado y las gomas delanteras son un recuerdo: el sueño del fuego que incita al pirómano ardió aquí, aunque Oscar no termine de aceptarlo.

Esa camioneta no es la única que se puede ver quemada durante un paseo por Villa del Parque. A un par de cuadras, sobre el 3800 de Pedro Lozano, yacen dos más. Una Chery Tiggo ostenta un cartel pegado por su dueño: “ESTO ES SENSACIÓN DE INSEGURIDAD”. La otra, una VW Tiguan, parece un rinoceronte muerto. Un tercer coche fue retirado poco tiempo atrás por la grúa. Al cobijo de las altas horas, la calle Pedro Lozano se ilumina como en una celebración, el hierro se retuerce y los amantes de las llamas corren y festejan. Un haz de carcajadas corta la noche. Pero no es la única hoguera. Villa Ortúzar, Villa Devoto y Saavedra guardan también varias carrocerías quemadas, así como Almagro, Liniers, Caballito, Villa Crespo y Pompeya. Es que en el último mes han sido prendidos en Buenos Aires 50 coches. La mayoría, de alta gama.

Todos los blancos lucen con el capó carbonizado. Las pericias indican que el incendio se inicia con una bomba Molotov o con el rocío de alcohol fino en las ruedas delanteras. El caucho de los neumáticos se quema y las llamas ganan rápidamente el motor. En otras ocasiones, cortan la manguera de combustible y arrojan un fósforo al goteo de la nafta. De día, los vecinos se alborotan y el miedo corre como el mismo reguero de nafta ardiente. “Me dijo un policía que debe haber un ‘Loco de la Ecosport’”, se estremece una vecina.

El de los autos quemados se ha convertido en un capítulo más de la misteriosa Buenos Aires, y pide un recuerdo para la noche larga del viernes 20 de mayo de 2011, en la que 100 autos fueron destrozados en La Plata en un ataque nunca descifrado y, más lejos aún, para la quema masiva de Francia repetida en 2008 y 2009.

“Hemos elevado un petitorio al Gobierno de la Ciudad por más patrullajes para estos barrios y más investigación sobre los hechos”, dice el abogado Javier Miglino, que representa a dos de las víctimas y que tomó contacto con la singular serie a través de Defendamos Buenos Aires, la ONG que fundó y que recibe denuncias de derrumbes, de inundaciones, de usurpaciones… y de autos quemados. Muchos de los damnificados, cuenta el abogado, ya han iniciado el trámite para cobrar el seguro, pero no tienen la certeza de llegar a buen puerto. “Las compañías están obligadas a cubrir este tipo de siniestros”, responde un vocero de la Superintendencia de Seguros de la Nación. “Pero la cobertura depende de la categoría y de la cláusula. Hay dos tipos de cobertura: de daño parcial o de daño total. Se considera daño parcial a las pérdidas que superan el 20% del valor de venta del coche; y daño total cuando el costo de reparación alcanza el 80% del valor del vehículo”.

Sin embargo, el interrogante por la autoría se despeja inesperadamente ante los comunicados de dos grupos anarquistas que se adjudican las acciones como medio de protesta y de guerra social, y que circulan en varios blogs desde hace más de un año. “Nuestra arma es el fuego que propagamos”, decían los Amigxs de la Tierra en febrero del año pasado, para informar de la quema de tres vehículos. Y en septiembre: “Nos sentimos bien al destruir los fines de los burgueses porque nuestro principio es la libertad”. Luego, en octubre: “A pesar de las diferentes formas de entender el mundo que existen, todos estamos en la misma, algunos deciden estar arriba de un auto, otro decidimos prenderle fuego”. En febrero de 2012 se quejan por las videocámaras de las calles porteñas al tiempo que reivindican la quema de un patrullero de la comisaría 23ª. “Nuestra propuesta es la destrucción de los coches y las propiedades de lxs burguesxs, atacarlxs en sus barrios, de Palermo a Villa Devoto todxs creen y están seguros que todo sigue igual, pero hay individuos que estamos hartos y pretendemos continuar la iniciativa de expandir la revuelta cotidiana”, consideran. Además de Palermo apuntan a otros barrios: Belgrano y Núñez.

En los últimos días ha aparecido un nuevo grupo: se llama Núcleo Indomable por la Expansión del Fuego y ha emitido un comunicado en el que reclama para sí un atentado nocturno contra los tribunales de la calle Paraguay.

Los dos grupos se identifican con la Federación Anarquista Informal (FAI), una entidad de origen europeo que propone la comunicación entre sus células a través de acciones y notificados como los que ahora conoce Buenos Aires. “De alguna manera, la FAI es como Anonymous, una especie de sello y no una organización en sí misma”, dice un anarquista que prefiere no descubrir su identidad y que se posiciona lejos de los ataques. “Pero más que despertar la bronca contra el capitalismo, este tipo de acciones genera una idea contra la militancia y el mensaje no queda claro”, explica. Y aclara, como excusándose: “Hay tantas interpretaciones del anarquismo como anarquistas”.

Cien años después

Así las cosas, se impone una pregunta: ¿entonces está vivo el anarquismo argentino? Si hace 100 años fue el principal enemigo del Centenario, el movimiento ácrata llegó como un pálido recuerdo de sí mismo (liquidado, a grandes rasgos, por el peronismo) al Bicentenario. Sin embargo, los nombres de algunos de sus héroes todavía resuenan en las bases y son reivindicados por historiadores y sociólogos como Osvaldo Bayer, Christian Ferrer u Osvaldo Baigorria –autores de trabajos valiosos y necesarios. “El punk fue muy importante en los años 80: le dio al anarquismo una impronta de vida cotidiana, de estética y de combate contra la policía en la calle”, retoma el anarquista oculto. Y explica cómo la energía de la vieja FORA pareció revivir en los MTD del conurbano: “Ya durante la década de 1990, algunos pensamos que el punk no iba a ningún lado y retomamos la idea de un anarquismo social. En los 2000, eso derivó en varias organizaciones de base que armaron movimientos piqueteros”.

Los anarquistas porteños que queman coches adhieren a la corriente insurreccionalista, vigorizada durante las movilizaciones europeas antiglobalización (con los Black Block y el manifiesto “Ai ferri corti”), y se inspiran en sus compañeros italianos y griegos. En sus comunicados, los Amigxs de la Tierra y el Núcleo Indomable mencionan a una decena de militantes presos o muertos del anarquismo chileno, alemán, suizo, mexicano, estadounidense y español. Pero ninguno de ellos es argentino. Ni siquiera Freddy Fuentevilla o Marcelo Villarroel, cuyos nombres se repiten como un mantra de aerosol en las paredes porteñas. (Naturalmente, el internacionalismo es uno de los valores de un movimiento que maldice fronteras y estados).

Pero los Amigxs de la Tierra y el Núcleo Indomable podrían no existir más allá de sus breves textos y de sus fierros chamuscados: no tienen web, ni mail, ni perfil de red social. En el ambiente ácrata, nadie parece conocerlos. ¿Son reales estos grupos? Y si no, ¿quién está prendiendo fuego los autos? ¿Un pirómano que evoca las hazañas del chino Li Quinz Hong, conocido como Fosforito; o las de un contemporáneo de los anarquistas de antaño, el Petiso Orejudo (que además de matar niños desparramaba el fuego por la ciudad)? ¿Son los propios dueños de los coches, que quieren cobrar la póliza de su seguro? ¿Es una banda de ladrones que busca dispersar la atención de la Policía para golpear más allá? ¿O es un grupo ejecutor de la política sucia de bajo vuelo?

En ese sentido, la pregunta es por Macri y por la guerra sorda que disputan la Policía Federal y la Metropolitana. “La Metropolitana sólo tiene un pedido de colaboración de parte de la Federal”, dice un vocero de la fuerza porteña. “La investigación la llevan ellos porque nosotros no tenemos jurisdicción. Por propia voluntad, hemos constatado que en una de las calles no había cámaras y estamos esperando un pedido de la Federal con las direcciones de los otros hechos. Pero para seguir constatando necesitamos una orden judicial que por ahora no se ha emitido”. Hay algunas cuestiones más: ¿es una operación política antimacrista para sembrar descontrol? ¿O una movida favorable al jefe de Gobierno, para pedir más recursos para su fuerza?

Mientras tanto, Oscar, el vecino de Villa del Parque, sigue barriendo el frente de su casa para limpiar los restos del chamusque. Su cara –larga, larguísima– no ha cambiado: descree de que su seguro cubra incendios. Y espera que alguien le explique por qué su camioneta ha sido sacrificada en una guerra en la que él ni siquiera quiere participar.




Qué dicen los viejos anarquistas

Una voz viene del otro lado de la puerta: “¡Si es por la quema de autos, nosotros no sabemos nada!”. Allí, en el local de la Federación Libertaria Argentina (FLA) de la calle Brasil, no quieren tener nada que ver con la serie, a tal punto que ni siquiera abren la puerta de la casona, y las palabras escuetas del anarquismo se repiten también en la Biblioteca José Ingenieros, de Palermo, donde un muchacho amable pero breve explica: “Acá somos especifistas, pero los que queman autos son insurreccionalistas”. Una recorrida por los locales tradicionales del anarquismo argentino parece errar los pasos tras la pista de los coches quemados.

Pero sirve, al menos, para comprobar que los viejos anarquistas siguen vivos: el legado del que alguna vez fue un movimiento de masas perdura en esos sitios y en el último local de la Federación Obrera Regional Argentina (la legendaria FORA, donde, dicho sea de paso, tampoco hay nadie interesado en hablar). En esa tradición no han faltado héroes: los más recordados son, acaso, Simón Radowitzky (que en 1909 asesinó espectacularmente al jefe de policía Ramón Falcón), Kurt Wilckens (que en 1923 vengó la represión de la Patagonia rebelde con el homicidio del teniente coronel Héctor Benigno Varela) y Severino di Giovanni (foto), el temible expropiador que protagonizó una audaz campaña de atentados y que inspiró hermosos, magníficos textos de Roberto Arlt y de Osvaldo Bayer.



Receta explosiva

“Hazlo tú mismo, teoría y práctica”, asegura el título de uno de los comunicados del grupo anarquista Amigxs de la Tierra, bajo el cual dan detalladas indicaciones –acompañadas de un gráfico– de cómo armar una bomba molotov. Este tipo de artefactos explosivos es también conocido como cóctel molotov y está compuesto por una botella con líquido inflamable y una mecha encendida, que al estallar produce una expansión del fuego. Pero este sistema no es nuevo. Su origen data de la Guerra de Invierno (también se usó en la Guerra Civil Española y en la Segunda Guerra Mundial). Y su nombre (cóctel Molotov) lo inspiró su creador y promotor, el entonces comisario de Asuntos Exteriores de la Unión Soviética Viacheslav Mólotov, un viejo bolchevique y figura destacada en el gobierno soviético durante la década de 1920.



Decálogo ácrata

1-Romper la paz social.
2-Luchar contra la burguesía y el sistema capitalista.
3-Muerte a la autoridad y a la civilización.
4-Reinvidicar la liberación total.
5-La destrucción de la mercancía.
6-Muerte a la política y al poder.
7-Liberación de los presos y presas anarquistas de todo el mundo.
8-La destrucción de todas las prisiones.
9-En contra del control de pensamiento que ejercen los medios de comunicación.
10-Proteger la tierra y los árboles.



OPINIÓN

Grupo extremo o loco pirómano
Escribe Raúl Torre, profesor Universitario de Criminología y Criminalística.

Los casos de incendios de vehículos automotores que se han dado a repetición en la Ciudad de Buenos Aires, desde el análisis de la investigación criminal, han permitido la formulación de distintas hipótesis.

La primera es que efectivamente se trate de un grupo con una determinada ideología política extrema, que efectiviza este accionar como forma de protesta y propaganda. Una segunda es que una persona con un claro trastorno antisocial de la personalidad practique estos actos criminales de comportamiento sistemático con la intención no de perturbar a determinadas personas, sino de afectar a la sociedad toda que se altera y aterra con estos hechos. Y, finalmente, la tercera hipótesis transita un camino más complejo, el de hallarnos frente a una personalidad con ribetes patológicos: un pirómano.

La palabra piromanía proviene del griego “pyros”, que quiere decir “fuego”, y “manía”, que indica una forma de compulsión por la práctica de actividades que lo generen, para luego poder observarlo con una seducción particular. El comportamiento de estos individuos, entonces, se traduce en la producción de incendios, lo que les provoca un intenso placer. Muchas veces, los actos previos y preparatorios del espectáculo ígneo van acompañados de un estado de nerviosismo o tensión que se alivia o libera al iniciarse el fuego.

Como podemos apreciar en algunos casos, existen también sicarios que practican el incendio como metodología para concebir temor para la extorsión o como forma de venganza.


Nota publicada en la revista El Guardián.

jueves, 8 de marzo de 2012

A los hackers no hay con qué darles

Nadie se salva de los piratas cibernéticos: ni el FBI, ni las discográficas, ni las celebridades. Ahora fueron por las canciones inéditas de Michael Jackson, material por el que Sony había desembolsado 250 millones de dólares.



Internet cambió la forma de ver la vida. Las personas cambiaron las charlas de café por los chats y las redes sociales. Hoy, las personas no tienen menos de 500 “amigos” y ya nadie se mueve de su casa, porque todo lo que necesite puede solicitarlo por medio de una computadora. Pero la comodidad no viene sola: está acompañada de la inseguridad cibernética. En manos de hackers está en juego la privacidad de todos, incluso la de las grandes empresas y hasta la de las propias agencias de seguridad del mundo.

Teléfonos celulares, páginas de internet y bancos de información de los servicios secretos han sufrido, y sufren, hackeos constantes. Pareciera que ya no hay forma segura de mantener protegida ningún tipo de información. Los motivos por los que se vulnera la privacidad son varios. Algunos hackers buscan demostrar sus habilidades, pero otros actúan por venganza o, directamente, para cometer delitos.

En los últimos días, la agrupación internacional Anónymous vulneró la seguridad de Interpol, en represalia a las detenciones de algunos de sus integrantes. Aunque hubo damnificados mucho más importantes, como sucedió con Sony Music. La empresa discográfica confirmó que un número indeterminado de canciones inéditas del fallecido Michael Jackson fueron robadas de su página web por parte de piratas informáticos. Se cree que serían 50 mil archivos. Por los derechos del material, Sony había pagado 250 millones de dólares. Entre las posibles canciones robadas por los piratas podrían estar el dúo de Michael Jackson con Freddie Mercury o el que grabó con Will I Am.

El mismo problema lo sufren algunos famosos con sus teléfonos celulares. Los nuevos móviles con conexión a internet trabajan por medio de sistemas operativos. Estos softwares son, para los hackers, fáciles de vulnerar. A la actriz de la serie americana Mad Men, Christina Hendricks, le robaron fotos íntimas. “Su celular fue hackeado y varias fotos fueron difundidas en la web”, contó su representante al sitio TMZ.com.

Tal es la magnitud de la inseguridad que existe a la hora de meterse en el ciberespacio que los especialistas recomiendan manejarse con la mayor precaución posible. “La realidad es que no existe la seguridad tecnológica. Nada ni nadie puede asegurar que no podrán escuchar lo que hablamos por teléfono, ni ver los mensajes que mandamos, porque todo es vulnerable”, aseguró a EG el fiscal Ricardo Sáenz, especialista en delitos informáticos. Aunque no integran formalmente la ley 26.388 de Delitos Informáticos, las infracciones a la ley de Propiedad Intelectual que se cometen a través de redes informáticas forman parte de su régimen. Esto enmarca un delito penado por ley que, a los hackers, no parece preocuparles.


Nota publicada en la revista El Guardián.

jueves, 1 de marzo de 2012

Los cuervos que viven del drama

Como ocurre luego de cada accidente vial o tragedia ferroviaria, los abogados más inescrupulosos y sus colaboradores merodean los hospitales y las funerarias en busca de clientes. Cómo se mueven y cuánta plata llegan a ganar.



En el campo, cuando se pierde un animal y se lo da por muerto, la regla fundamental para encontrarlo es mirar hacia arriba, porque los caranchos siempre revolotean el cadáver. Lo mismo sucede entre seres humanos cada vez que hay un accidente, sobre todo cuando es de la magnitud de la tragedia ferroviaria del miércoles 15 en la estación Once, que dejó 51 muertos y más de 700 heridos. En la puerta de los hospitales, los buitres del dolor fueron en busca de más víctimas.

No es para menos la desesperación de estos personajes capaces de vender a su madre, ya que las demandas civiles se calcula que parten de un piso de 150 mil pesos cada una, lo que les implicaría a los abogados una ganancia de hasta 30 mil pesos por juicio. Para darse una idea de la magnitud de los montos que pueden manejar los demandantes, el abogado Gregorio Dalbón, patrocinante de 65 de las víctimas del accidente de Flores ocurrido en septiembre de 2011, demandó por ese siniestro en la Justicia civil a la línea de colectivos 92, a la empresa TBA y a sus aseguradoras por más 100 millones de pesos. Ahora, dice representar a más de 100 damnificados de Once.

No todos los caranchos son abogados. Algunos son particulares que, por medio de informantes (médicos, policías y personal médico, entre otros), reclutan víctimas de accidentes. Trabajan para diferentes estudios a los que les acercan los casos. Se abusan de la vulnerabilidad de los damnificados: les hacen firmar un poder por el cual éstos les ceden gran parte del resarcimiento que obtendrán por una demanda.

Horas después de ocurrida la tragedia, la puerta principal del Hospital Ramos Mejía era uno de los ejemplos del accionar de estos carroñeros. Con sólo hacer un recorrido con la mirada, se los podía identificar fácilmente. Visten camisa y pantalón, lentes negros, suelen cargar un maletín de cuero de oferta y, en algunos casos, usan saco prestado o alquilado. Una decena de estos muchachos recorrió las inmediaciones del lugar en busca de algún damnificado a quien entregarle una tarjeta personal.

Con el fin de proteger a los ciudadanos, la Cámara alta dio en noviembre de 2011 media sanción al proyecto de ley anticarancho impulsado por la senadora oficialista Norma Parrilli. La norma sancionada propone la incorporación al Código Penal del artículo 842 bis, que establece que “toda renuncia o transacción sobre los derechos originados en lesiones o muerte requieren homologación del juez competente”. Este año podría convertirse en ley.

Al mismo tiempo, el Colegio de Abogados de Rosario sugirió pautas para enfrentar las prácticas denominadas como “avenegrismo”. Para evitarlo, en el Hospital de Emergencias “Clemente Álvarez” de Rosario se instaló una mesa de orientación en donde sugieren no firmarle ningún poder a nadie y dejan un mail (denuncias@colabro.org.ar) para denuncias. Mientras tanto, como lo muestra Pablo Trapero en el film protagonizado por Ricardo Darín, los caranchos son capaces de tirar tarjetas sobre la camilla de un moribundo que es trasladado al quirófano.


Nota publicada en la revista El Guardián.