Internet cambió la forma de ver la vida. Las personas
cambiaron las charlas de café por los chats y las redes sociales. Hoy, las
personas no tienen menos de 500 “amigos” y ya nadie se mueve de su casa, porque
todo lo que necesite puede solicitarlo por medio de una computadora. Pero la
comodidad no viene sola: está acompañada de la inseguridad cibernética. En
manos de hackers está en juego la privacidad de todos, incluso la de las
grandes empresas y hasta la de las propias agencias de seguridad del mundo.
Teléfonos celulares, páginas de internet y bancos de
información de los servicios secretos han sufrido, y sufren, hackeos
constantes. Pareciera que ya no hay forma segura de mantener protegida ningún
tipo de información. Los motivos por los que se vulnera la privacidad son
varios. Algunos hackers buscan demostrar sus habilidades, pero otros actúan por
venganza o, directamente, para cometer delitos.
En los últimos días, la agrupación internacional Anónymous
vulneró la seguridad de Interpol, en represalia a las detenciones de algunos de
sus integrantes. Aunque hubo damnificados mucho más importantes, como sucedió
con Sony Music. La empresa discográfica confirmó que un número indeterminado de
canciones inéditas del fallecido Michael Jackson fueron robadas de su página
web por parte de piratas informáticos. Se cree que serían 50 mil archivos. Por
los derechos del material, Sony había pagado 250 millones de dólares. Entre las
posibles canciones robadas por los piratas podrían estar el dúo de Michael
Jackson con Freddie Mercury o el que grabó con Will I Am.
El mismo problema lo sufren algunos famosos con sus
teléfonos celulares. Los nuevos móviles con conexión a internet trabajan por
medio de sistemas operativos. Estos softwares son, para los hackers, fáciles de
vulnerar. A la actriz de la serie americana Mad Men, Christina Hendricks, le
robaron fotos íntimas. “Su celular fue hackeado y varias fotos fueron
difundidas en la web”, contó su representante al sitio TMZ.com.
Tal es la magnitud de la inseguridad que existe a la hora de
meterse en el ciberespacio que los especialistas recomiendan manejarse con la
mayor precaución posible. “La realidad es que no existe la seguridad
tecnológica. Nada ni nadie puede asegurar que no podrán escuchar lo que
hablamos por teléfono, ni ver los mensajes que mandamos, porque todo es
vulnerable”, aseguró a EG el fiscal Ricardo Sáenz, especialista en delitos
informáticos. Aunque no integran formalmente la ley 26.388 de Delitos
Informáticos, las infracciones a la ley de Propiedad Intelectual que se cometen
a través de redes informáticas forman parte de su régimen. Esto enmarca un
delito penado por ley que, a los hackers, no parece preocuparles.
Nota publicada en la revista El Guardián.

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