jueves, 17 de marzo de 2011

La verdadera historia de los piratas de Somalia


Embarcaciones europeas y asiáticas participan de una depredación sistemática. Buques pesqueros extranjeros saquean el atún y arrojan residuos en el mar.

En las costas de Somalia hay un grupo de corsarios armados que nacieron como “Guardacostas Voluntarios”, con el fin de defender sus aguas de los pesqueros que saquean el atún y de los barcos que allí vuelcan desechos tóxicos.

Desde hace diecisiete años, poco después de que estallara la crisis política de 1991 que dividió al país en dos, los piratas somalíes  actúan  en las aguas del océano Índico y del mar Rojo. “Hoy  no hay un gobierno único que organice a la nación, por lo que es difícil que alguien logre controlarlos”, asegura Marisa Pineau, titular de la cátedra de Historia  de Asia y África contemporánea de la UBA.

Debido justamente a la falta de controles, los países poderosos no solo pescan de manera indiscriminada en aguas somalíes –donde se halla una de las mayores reservas de atún del mundo- sino que también aprovechan para depositar en el mar sus desechos tóxicos, una circunstancia que salió a la luz tras el tsunami que azotó al país en 2004, porque el fuerte oleaje rompió los contenedores depositados en el fondo del océano y arrastró los fluidos hasta las playas.

Por otra parte, se ha comprobado que piratas y mercenarios británicos han intervenido en numerosos secuestros, y también son ingleses los bufetes de abogados que hacen de intermediarios en estas extorsiones, cobrando por la labor de mediación que desarrollan.

“Desechos radioactivos de uranio y metales pesados como el cadmio y mercurio se encontraron en las costas. También hay basura industrial, desechos de hospital y basura de sustancias químicas”, aseguró en ese momento el portavoz del Programa Ambiental de las Naciones Unidas (UNEP, siglas en inglés), Nick Nuttall.

En 2008, se instalaron tres puestos navales antipiratería, dos al sur de los Emiratos Árabes y uno en Yibuti - limítrofe con Somalia- donde se unen el mar Rojo con el Golfo de Adén. Desde entonces, los secuestros y robos a los buques sufrieron un notable incremento y pasaron de 35 en 2007 a 97 al año siguiente, según el último informe del International Maritima Boreau, entidad encargada del rastreo satelital marítimo.

Los piratas conviven con la constante contradicción de ser condenados por los países de la Unión Europea, mientras  su accionar es avalado por la gran mayoría de sus compatriotas. “El 70 por ciento de la población apoya la piratería como una forma de defensa nacional de las aguas territoriales del país”, concluyó una investigación del grupo local independiente WardherNews.

La zona más caliente del conflicto es el Golfo de Adén, que une el océano Índico con el mar Rojo, corredor marítimo por el que se transporta el 20 por ciento del petróleo del mundo y por el que pesqueros, como el recientemente liberado, circulan para abastecer a Europa de atún. Actualmente, Francia, Estados Unidos y Reino Unido están preparando un borrador de resolución para el Consejo de Seguridad de la ONU que autorizaría a estos países a patrullar en aguas territoriales del Cuerno de África.

 “Hace menos de cinco meses se reunió un grupo internacional ‘antipiratería’ y allí los que exigieron la más dura represión fueron Italia y Egipto; se dio la coincidencia de que en esos días, en la costa somalí de Las Khorey, apresaron a una gabarra italiana y a dos rastreadores egipcios abarrotados de peces capturados ilegalmente. Las naves habían arrojado al mar dos grandes tanques que, según fundadas sospechas, contenían basura contaminante. Los somalíes invitaron a expertos de diversos países para que fueran a comprobar lo que ocurría, pero nadie acudió”, había asegurado el periodista argentino Horacio Eichelbaum, en su columna del diario “La Opinión” de Málaga.


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