Los argentinos, históricamente, eligieron Estados Unidos y
los países de Europa para emigrar en busca de un futuro mejor, aunque la crisis
económica que actualmente azota a esas regiones ha hecho que se endurezcan sus
políticas migratorias. Pero hay un país sumamente interesado en importar
cerebros argentinos por dos motivos fundamentales: fortalecer su economía y
afianzar el comercio bilateral. Para lograrlo, Australia les brinda todas las
facilidades a quienes deseen estudiar allí.
El país de Oceanía está calificado como uno de los que
ofrece las mejores condiciones de habitabilidad del hemisferio sur, según el
ranking elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
Humano. Por ese motivo, sus principales ciudades están catalogadas como las de
mejor calidad de vida del mundo. Aprovechando estas condiciones, el Estado
australiano moviliza cada año a sus mejores universidades con el fin de
importar inteligencia argentina. Eso se profundizó durante los dos últimos años.
“La educación es la segunda exportación más importante de
servicios de la economía de Australia”, explicó la gerenta de Desarrollo
Empresarial para Latinoamérica de la embajada australiana, Norma Hernández de
Ramiro. Por ello, salen a recorrer el mundo en busca de estudiantes
extranjeros, enfocándose principalmente en la Argentina y Brasil. Otro objetivo
que tiene claro el gobierno australiano es fortalecer los negocios bilaterales,
ya que Argentina es un país con riquezas naturales tentadoras para cualquier
país.
El sistema educativo australiano es similar al de Chile: sus
universidades son estatales y pagas. Tal es la importancia de la educación que,
de caerse ese sector, el país podría correr importantes dificultades
económicas. Para evitarlo, el Estado trabaja en conjunto con los centros de
estudio, para atraer jóvenes interesados en estudiar o perfeccionarse allí.
“Cada año son más los jóvenes que se acercan a informarse y
deciden estudiar en nuestras universidades. Y quienes egresan lo hacen muy
satisfechos por el nivel de aprendizaje y por el trato recibido”, afirmó la
agente de estudios Gabriela Herrera. En 2011, 450 argentinos eligieron
Australia como lugar de estudio y en lo que va de 2012 esa cifra se encamina a
duplicarse (ya hay más de 700). Los compatriotas que vivieron esa experiencia
aconsejan seguir sus pasos (ver recuadro).
Otro punto que tienen en cuenta es el comercio y las
inversiones australianas en Latinoamérica, que aún no tienen la importancia que
desean. El comercio con América Latina representa sólo el 1,4% del PBI
australiano, mientras que el que mantienen con China es casi del 16,8% y con los
países del sudeste asiático el intercambio comercial asciende al 15 por ciento.
En cuanto a la Argentina, al ser ambos países exportadores
de productos primarios suelen verse más
como competidores en los mercados mundiales. El comercio total bilateral superó
los 500 millones de dólares australianos por primera vez en 2008, y llegó a 568
millones en 2009. Las exportaciones australianas a la Argentina son diversas:
carbón, medicamentos, fertilizantes y equipos de ingeniería civil. También
incluyen forraje, cueros y aceites vegetales.
Pero el ojo australiano está puesto en las riquezas
naturales argentinas, espacio en el que pretenden fortalecer las relaciones con
proyectos, principalmente, de explotación minera y petrolífera. De paso,
importando cerebros argentinos, preparan especialistas con los que podrían
contar para futuras inversiones en el país.
Oferta australiana
Mientras Europa y Estados Unidos ponen cada vez más trabas
para los inmigrantes, el Estado australiano les ofrece a quienes quieran
estudiar allí la inmediata entrega de la visa de estudio –que también sirve
para trabajar–, autorizan al estudiante a viajar con su pareja, lo ayudan para
conseguir un empleo y hasta para encontrar un hogar.
Tanto es el deseo de cooptar a jóvenes argentinos que,
además, ofrecen desde becas parciales (otorgadas por los centros de estudio)
hasta las gubernamentales, que en algunos casos llegan a cubrir la totalidad de
los gastos del estudiante. “Cualquiera que califique tiene la posibilidad de
estudiar en una universidad australiana, que están entre las 50 mejores del
mundo, tenga o no la posibilidad económica para hacerlo”, aseguró la agente de
estudios calificada Carola Wober.
La feria “estudiar en Australia” era coordinada por el
gobierno, pero el año pasado decidieron delegar la organización para obtener
mejores resultados. El miércoles 28 de marzo se realizó la edición 2012 (en la
Asociación Argentina de Cultura Inglesa), la que –al igual que la de 2011– fue puesta
en marcha por EducAustralia, la primera asociación de agentes educativos
argentinos que promueven estudios en ese país. Pero con la expo no terminó la
oferta, puesto que quienes deseen especializarse en Australia pueden asesorarse
en la página www.educaustralia.com.ar.
En la tierra del canguro es posible cursar carreras
universitarias, posgrados, licenciaturas y todo tipo de especialización, con
títulos reconocidos internacionalmente. Según la agente educativa Adriana
Rocha, cooptar cerebros argentinos “aumenta el nivel de estudio de las
universidades. Y la diversidad cultural les brinda a los estudiantes una
apertura única”. Aunque desde el propio Estado australiano reconoce que el ojo
está puesto en otro lado.
Pluralidad cultural
La mayoría describe a la experiencia como inolvidable.
Quienes tuvieron la posibilidad de estudiar en Australia coinciden en que la
pluralidad cultural, ya que llegan estudiantes de todo el mundo, les abrió la
cabeza de una manera que en ningún otro lugar hubieran conseguido. Aunque
reconocen que las cosas, a veces, pueden no resultar tan sencillas como los
organizadores de la feria aseguran.
Ariel Martín Dlugonoga (37 años) estudió en Australia entre
diciembre de 2010 y fines de 2011. Allí, hizo un refuerzo de inglés en la
universidad RMIT y se certificó en gastronomía en la William Angliss. El
argentino recuerda que el nivel es muy bueno y sostiene que es una experiencia
única. “Me hubiera gustado poder hacerlo a los 20 años. Es algo que recomiendo.
Si mi hijo a los 20 me pide estudiar en Australia, haría lo imposible para que
lo hiciera”, asegura. A pesar de ello, Ariel explica que no todo es tan
sencillo ya que, para los extranjeros, el costo de las carreras es hasta siete
veces superior que para los locales. Sin embargo, en su mente está la idea de
instalarse en el país de Oceanía y hará todo lo posible para concretar su
proyecto.
En 2008, Jenny Kehoe (27 años) junto a su marido hizo un
master de comercio en marketing en Australia. Hoy, de vuelta en su tierra
natal, gestó su propio emprendimiento: una boutique de mascotas online
(www.petsandthecity.com.ar). La joven asegura que ese año fuera de su país “fue
un gran aprendizaje, en lo personal y en lo profesional”, dado que al ser un
país con mucha inmigración, la variedad de culturas lleva a las personas a
aprender a convivir, lo que no es poco. “Quienes tengas la posibilidad de ir,
que ni lo duden, vivirán una experiencia que nunca olvidarán”, aconseja.
Nota publicada en la revista El Guardián.


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