jueves, 5 de abril de 2012

Entre canguros, libros y aulas

Australia busca cerebros argentinos. Entregan becas para reclutar a los estudiantes más destacados. La cantidad de jóvenes que armó las valijas para estudiar en ese país se duplicó en comparación con 2001. Sus universidades están entre las mejores 50 del mundo. 



Los argentinos, históricamente, eligieron Estados Unidos y los países de Europa para emigrar en busca de un futuro mejor, aunque la crisis económica que actualmente azota a esas regiones ha hecho que se endurezcan sus políticas migratorias. Pero hay un país sumamente interesado en importar cerebros argentinos por dos motivos fundamentales: fortalecer su economía y afianzar el comercio bilateral. Para lograrlo, Australia les brinda todas las facilidades a quienes deseen estudiar allí.

El país de Oceanía está calificado como uno de los que ofrece las mejores condiciones de habitabilidad del hemisferio sur, según el ranking elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Humano. Por ese motivo, sus principales ciudades están catalogadas como las de mejor calidad de vida del mundo. Aprovechando estas condiciones, el Estado australiano moviliza cada año a sus mejores universidades con el fin de importar inteligencia argentina. Eso se profundizó  durante los dos últimos años.

“La educación es la segunda exportación más importante de servicios de la economía de Australia”, explicó la gerenta de Desarrollo Empresarial para Latinoamérica de la embajada australiana, Norma Hernández de Ramiro. Por ello, salen a recorrer el mundo en busca de estudiantes extranjeros, enfocándose principalmente en la Argentina y Brasil. Otro objetivo que tiene claro el gobierno australiano es fortalecer los negocios bilaterales, ya que Argentina es un país con riquezas naturales tentadoras para cualquier país.

El sistema educativo australiano es similar al de Chile: sus universidades son estatales y pagas. Tal es la importancia de la educación que, de caerse ese sector, el país podría correr importantes dificultades económicas. Para evitarlo, el Estado trabaja en conjunto con los centros de estudio, para atraer jóvenes interesados en estudiar o perfeccionarse allí.

“Cada año son más los jóvenes que se acercan a informarse y deciden estudiar en nuestras universidades. Y quienes egresan lo hacen muy satisfechos por el nivel de aprendizaje y por el trato recibido”, afirmó la agente de estudios Gabriela Herrera. En 2011, 450 argentinos eligieron Australia como lugar de estudio y en lo que va de 2012 esa cifra se encamina a duplicarse (ya hay más de 700). Los compatriotas que vivieron esa experiencia aconsejan seguir sus pasos (ver recuadro).

Otro punto que tienen en cuenta es el comercio y las inversiones australianas en Latinoamérica, que aún no tienen la importancia que desean. El comercio con América Latina representa sólo el 1,4% del PBI australiano, mientras que el que mantienen con China es casi del 16,8% y con los países del sudeste asiático el intercambio comercial asciende al 15 por ciento.

En cuanto a la Argentina, al ser ambos países exportadores de productos primarios  suelen verse más como competidores en los mercados mundiales. El comercio total bilateral superó los 500 millones de dólares australianos por primera vez en 2008, y llegó a 568 millones en 2009. Las exportaciones australianas a la Argentina son diversas: carbón, medicamentos, fertilizantes y equipos de ingeniería civil. También incluyen forraje, cueros y aceites vegetales.

Pero el ojo australiano está puesto en las riquezas naturales argentinas, espacio en el que pretenden fortalecer las relaciones con proyectos, principalmente, de explotación minera y petrolífera. De paso, importando cerebros argentinos, preparan especialistas con los que podrían contar para futuras inversiones en el país.

Oferta australiana

Mientras Europa y Estados Unidos ponen cada vez más trabas para los inmigrantes, el Estado australiano les ofrece a quienes quieran estudiar allí la inmediata entrega de la visa de estudio –que también sirve para trabajar–, autorizan al estudiante a viajar con su pareja, lo ayudan para conseguir un empleo y hasta para encontrar un hogar.

Tanto es el deseo de cooptar a jóvenes argentinos que, además, ofrecen desde becas parciales (otorgadas por los centros de estudio) hasta las gubernamentales, que en algunos casos llegan a cubrir la totalidad de los gastos del estudiante. “Cualquiera que califique tiene la posibilidad de estudiar en una universidad australiana, que están entre las 50 mejores del mundo, tenga o no la posibilidad económica para hacerlo”, aseguró la agente de estudios calificada Carola Wober.

La feria “estudiar en Australia” era coordinada por el gobierno, pero el año pasado decidieron delegar la organización para obtener mejores resultados. El miércoles 28 de marzo se realizó la edición 2012 (en la Asociación Argentina de Cultura Inglesa), la que –al igual que la de 2011– fue puesta en marcha por EducAustralia, la primera asociación de agentes educativos argentinos que promueven estudios en ese país. Pero con la expo no terminó la oferta, puesto que quienes deseen especializarse en Australia pueden asesorarse en la página www.educaustralia.com.ar.

En la tierra del canguro es posible cursar carreras universitarias, posgrados, licenciaturas y todo tipo de especialización, con títulos reconocidos internacionalmente. Según la agente educativa Adriana Rocha, cooptar cerebros argentinos “aumenta el nivel de estudio de las universidades. Y la diversidad cultural les brinda a los estudiantes una apertura única”. Aunque desde el propio Estado australiano reconoce que el ojo está puesto en otro lado.



Pluralidad cultural

La mayoría describe a la experiencia como inolvidable. Quienes tuvieron la posibilidad de estudiar en Australia coinciden en que la pluralidad cultural, ya que llegan estudiantes de todo el mundo, les abrió la cabeza de una manera que en ningún otro lugar hubieran conseguido. Aunque reconocen que las cosas, a veces, pueden no resultar tan sencillas como los organizadores de la feria aseguran.

Ariel Martín Dlugonoga (37 años) estudió en Australia entre diciembre de 2010 y fines de 2011. Allí, hizo un refuerzo de inglés en la universidad RMIT y se certificó en gastronomía en la William Angliss. El argentino recuerda que el nivel es muy bueno y sostiene que es una experiencia única. “Me hubiera gustado poder hacerlo a los 20 años. Es algo que recomiendo. Si mi hijo a los 20 me pide estudiar en Australia, haría lo imposible para que lo hiciera”, asegura. A pesar de ello, Ariel explica que no todo es tan sencillo ya que, para los extranjeros, el costo de las carreras es hasta siete veces superior que para los locales. Sin embargo, en su mente está la idea de instalarse en el país de Oceanía y hará todo lo posible para concretar su proyecto.

En 2008, Jenny Kehoe (27 años) junto a su marido hizo un master de comercio en marketing en Australia. Hoy, de vuelta en su tierra natal, gestó su propio emprendimiento: una boutique de mascotas online (www.petsandthecity.com.ar). La joven asegura que ese año fuera de su país “fue un gran aprendizaje, en lo personal y en lo profesional”, dado que al ser un país con mucha inmigración, la variedad de culturas lleva a las personas a aprender a convivir, lo que no es poco. “Quienes tengas la posibilidad de ir, que ni lo duden, vivirán una experiencia que nunca olvidarán”, aconseja.


Nota publicada en la revista El Guardián.

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