martes, 29 de mayo de 2012

Entrevista en red con Jon Lee Anderson



El martes 29 de mayo, el cronista y reportero de guerra norteamericano Jon Lee Anderson ofreció una videocharla con lectores y colegas a través de la cuenta de Twitter de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano: @FNPI_org.

Durante la charla, Anderson confesó cual es su visión sobre le periodismo literario y aseguró que en Latinoamérica es un estilo que se ha desarrollado muchi más que en cualquier otro país del mundo. Además, ofreció algunos consejos y técnicas para los amantes de las crónicas literarias.

Este reportero de planta de la revista The New Yorker es uno de los grandes referentes del periodismo contemporáneo, escribe crónicas y reportajes desde el corazón de algunas de las mayores revueltas y conflictos de la actualidad. Es por eso que tomarse una hora para escucharlo puede significar un gran cambio en la manera de hacer periodismo de muchos profesionales.

La entrevista completa aquí:





domingo, 27 de mayo de 2012

En la mente del asesino


El reconocido escritor, investigador y experto en conductas criminales, Robert K. Ressler, cedió todos sus archivos y hasta entrevistas filmadas para lograr un documental muy interesante y estremecedor. "En la mente del asesino", es el retrato del hombre que acuñó el término "asesino en serie", el mismo que fue el inventor del "perfil" criminal.

Ressler comenzó a estudiar psicología con el fin de determinar el comportamiento de los asesinos más escurridizos de la historia norteamericana, y las fuerzas que los impulsan a cometer sus crímenes. En su carrera entrevistó a asesinos reconocidos mundialmente, como Ted Bundy, Jeffrey Dahmer, John Wayne Gacy y Charles Manson, entre otros. En el documental incorporó la entrevista que le hizo a Gacy, másconocido como Pogo, el payaso asesino.

En 1970, se unió al FBI como criminólogo. Allí, tuvo un destacado papel en el desarrollo de la Unidad de Ciencias de la Conducta de la fuerza. En sus años de experiencia llegó a la conclusión de que analizando concienzudamente las escenas de los crímenes y los cuerpos de las víctimas, era posible trazar un perfil psicológico que permitiera buscar a sospechosos de los que entonces eran considerados como crimen sin móvil: los asesinatos en serie.

Aquí, el documental:





“Es mi peor cumpleaños”


La modelo colombiana Angi Sanclemente Valencia, acusada de integrar una red de narcotraficantes internacionales, festejó sus 33 años en el Penal de Ezeiza. Allí, cumple una pena de 6 años y 8 meses de prisión. Insiste en que es inocente y espera recuperar la libertad a fin de año.

Una torta y una gaseosa reposan en la mesa de un comedor en el cual la imagen del cielo se ve interrumpida por los barrotes que aseguran las ventanas del  Penal de Ezeiza. Mientras el país festeja un nuevo aniversario del Día de la Patria, en ese espacio vacío, un cronista y la madre de la modelo colombiana Angi Sanclemente Valencia. La joven se demora más de lo previsto. “Se debe estar maquillando”, explica la agente penitenciara, según relata Adrián Subelza, en su nota publicada en el diario Crónica.

Era verdad, la joven llegó producida como cuando modelaba y se estrechó en un interminable abrazo con su progenitora. No debe ser nada fácil cumplir 33 años dentro de un centro de detención, luego de haber pasado muchos festejos en grandes eventos, rodeada de champaña y personas de un enorme poder adquisitivo. Aquí, dentro del penal, todos son iguales.

“Es la segunda vez que paso mi cumple aquí. Es el peor. Lo vivo con mucha melancolía. Yo estoy condenada, pero reitero mi inocencia. No soy líder de ninguna banda de narcotraficantes, ni recluté chicas para nada, ni soy el enlace de nada, como dijeron muchos. Sólo hice una llamada por amor y eso me condenó”, le afirmó la actriz a Subelza.

Desde noviembre de 2011, la modelo colombiana cumple una condena de 6 años y 8 meses de prisión por ser considerada por la justicia como el enlace local con grupos internacionales de narcotraficantes. Para los magistrados, Sanclemente Valencia era la encargada de reclutar a modelos, con el fin de facilitar el tráfico de estupefacientes, principalmente España. Ella sufrió la misma condena que su novio Nicolás Gualco y el tío de este, quien, curiosamente, quedó en libertad a los pocos meses.

La joven que habría estado casada con uno de los mayores narcotraficantes mexicanos conocido como “El Monstruo”, fue detenida el día 26 de mayo de 2010 en un hostal ubicado en la calle Paraguay 3357, del barrio porteño de Palermo, donde se hacía pasar por estudiante extrangera. Para escapar de la Justicia, se había teñido el pelo de rubio y había engordado algunos kilos. Hoy, desde su mirada, hasta sus pensamientos, se la puede ver mucho más reflexiva: “Estar presa me sirvió para valorar muchas cosas que quizás antes no valoraba. Lo más importante en esta vida es la familia y la libertad para disfrutar de ella”.

Sus esperanzas están puestas en que el juez en lo Penal y Económico Rafael Caputo, quien subroga a Marcelo Aguinsky, le otorgue la condicional. “No pierdo las esperanzas que todo comience a salir bien. Espero con ansias la apelación y estar en libertad para fin de año. Ya tengo interesantes propuestas laborales en Argentina y en el exterior. Tengo fe en Dios y creo en la justicia divina”, sentenció.


sábado, 26 de mayo de 2012

Tibet en llamas


El muchacho de la foto es Jampa Yeshi, de 27 años. Se incendió el 26 de marzo 2012, en el Jantar Mantar (antiguo observatorio astronómico de Nueva Delhi). Estaba exiliado desde 2006, estudió en el Sherab Gatseling school  durante 3 años. Los últimos 2 años vivía en Manjnuka Tilla.



El Tibet es el centro principal de las protestas contra el Gobierno chino. Allí, los manifestantes se agolpan en las calles. De golpe, la multitud se esparce desesperada para darle lugar a Jampa Yeshi (27), un muchacho que corre por la desesperación de sentir como el fuego carcome su carne, y su vida. Minutos más tarde, ese hombre, uno más en el mundo, agoniza en un hospital. Ahora, tiene el 95% de su cuerpo carbonizado. La locura lo llevó a utilizar una de las peores formas de reclamo: incinerarse vivo.

“Docenas de tibetanos se han prendido fuego en el último año (…), en ocasiones bebiendo queroseno para hacer que las llamas también surjan de dentro (…), en lo que está siendo una de las mayores oleadas de inmolación política en la historia reciente”, relató en un despacho de la agencia norteamericana AP, Gillian Wong, reproducido en febrero por el periódico online The Huffington Post.

Para los tibetanos, la ocupación de China de su país, sumada a la demanda de independencia y autonomía, conforman una opresión sobre sus pobladores que terminan desembocando en una incomprensible forma de protesta. Una práctica completamente rechazada por las raíces judeocristianas. Sin embargo, para el budismo y el hinduismo se trata de “causas circunstanciales”, motivo por el cual son más tolerantes ante quienes toman estas extremas decisiones. Fue el propio Dalai Lama (líder respetado entre la población), quien aseguró comprender esa “forma de rebelión”.

En lo que va de 2012, esta forma de protesta ha crecido y las organizaciones no encuentran la manera de controlar esta manera de reclamar, la misma que era utilizada a principio de 1960, tiempos en los que los monjes budistas se prendían fuego ante las cámaras para manifestar su rechazo del tiránico Gobierno de Vietnam del Sur y sus protectores estadounidenses.

Esta modalidad no parece importarle al Gobierno Chino, quienes continúan en su rígida postura de no abandonar tierras tibetanas, sin importarles ver cómo las imágenes de seres humanos, corriendo con llamas que nacen hasta desde sus intestinos, agonizan, ante millones de televidentes, mientras sus gritos comienzan a perderse, hasta que dejan de respirar, y el ambiente se envuelve de olor a carne quemada.


Tinta Roja

Una obra maestra del cine peruano los llevará a vivir la experiencia de un pasante en la sección policiales del diario El Clamor. Allí, Alfonso, que desea dar sus primeros pasos en el periodismo de espectáculo, es derivado a la sección donde la muerte y la traición están a la orden del día, ya que su amiga y compañera, Nadia, al llegar se anticipa al pedido y, gracias a su belleza, termina arrebatandole el único lugar en donde el glamour y las vedettes son los verdaderos protagonistas.


En Policiales conoce al jefe, Faúndez, y se da cuenta que no tienen nada en común: Alfonso espera ganar una beca en España y desarrolla sus prácticas para obtener su título de periodista; Faúndez se enorgullece de no haber estudiado nunca nada y se jacta de saber más que toda la generación del joven. Lo compara con Vargas Llosa y lo llama "Varguitas", lo entrevista y le da a entender que no sirve para el puesto; aún así, lo lleva a un día de trabajo. El color de una vieja redacción periodística, la sangre y la traición se adueñan de una trama 100% recomendable.


Aquí está el primero de los 12 capítulos en los que está subida la película en Youtube. Si te apasionan las historias policiales y deseas conocer cómo se trabajaba en las redacciones de los diarios, no podés perdértela. Y si sos un apasionado del periodismo policial, mucho menos. Con ustedes: Tinta Toja

De sábanas frías y calientes

Encuesta mundial de sexo. Grecia está entre los países con más cantidad de relaciones por año. Los franceses son las más insatisfechos y los japoneses tienen poca cama. En la Argentina se impone una era con juguetes y nuevos trucos amatorios.



Para algunos representa el 90% de una pareja. Para otros, un poco menos. Pero para la gran mayoría es una pieza fundamental para que una pareja funcione. Hablamos de sexo, una palabra que nunca falta en una charla entre amigos. Ese mismo término que está catalogado como el más buscado en internet y que fue el disparador de la encuesta realizada por la marca de preservativos Durex, consulta que tiene un único fin: medir la frecuencia y satisfacción de los habitantes de 26 países de todo el mundo. Los resultados obtenidos de más de 26 mil consultados son más que sorprendentes.

A mediada que uno ahonda en los resultados de la consulta, puede que la información empiece a ponerse más dura, sobre todo al descubrir que los franceses están entre los más fríos a la hora de tener relaciones. Para demostrar igualdad de análisis entre los encuestados, los creadores del informe tomaron respuestas de hombres y mujeres por igual, en un amplio rango de edad que va desde los 16 a los 70 años.

De los 26.032 votantes, el 47% pertenecen al sexo femenino y el 53% al masculino (sin discriminar por orientación sexual).

Lo que deja en claro el informe es que el goce sexual no tiene nada que ver con la posición geográfica, sino más bien con culturas. También queda en claro que a la mayoría le cuesta mucho incursionar en nuevas experiencias y juegos sexuales, y que uno de los grandes problemas es la falta de diálogo entre las parejas.

En la Argentina, como en todos los países consultados, la originalidad no es lo que destaca a los seres humanos, ya que la sexualidad vaginal y la oral están a la cabeza de la forma de tener relaciones. “El sexo sigue siendo tabú, es por ello que a las personas les cuesta mucho experimentar cosas nuevas, eso es algo que recién ahora empiezan a consultar sin miedos”, aseguró la sexóloga Sandra Lustgarten (@SandraLust). “El uso de los juguetes está bueno cuando se hace por placer, el problema es que la mayoría de quienes lo usan es porque en los accesorios encuentran una manera de lograr una excitación que, por falta de educación sexual, no saben lograr con caricias.”

Según los datos recaudados, los países que más comunicación de pareja tienen son México, Grecia, España y Brasil, mientras que los últimos en la lista son los japoneses. El diálogo fluido se da más en las personas de entre 35 y 44 años, costumbre que no se ve en los menores a ese rango y que parece perderse cuando se supera el medio siglo de vida. “La falta de diálogo en las parejas es uno de los grandes causales de infidelidad”, explicó Lustgarten. La especialista aseguró que es fundamental hablar y decirle a la pareja qué cosas les gustan y qué no a la hora de tener sexo, porque eso evita llegar a sufrir de falta de interés sexual.

Si bien el diálogo ayuda, no parece ser la clave para tener sexo en mayor cantidad. La media anual es de 103 relaciones sexuales por persona. Si algo dejó claro la encuesta es que el lugar para irse a vivir es Grecia, donde la crisis pareciera no importarles, ya que el promedio de relaciones sexuales es de 164 veces por año. Otros lugares a tener en cuenta son, si te gusta el calor, Brasil (con un promedio de 145 relaciones) y para los amantes del frío y la cucharita, Rusia (143). Eso sí, nunca se muden a Japón, porque en este aspecto también está a la cola de la tabla, con un promedio de una relación por semana.

Pero ojo, porque no es lo mismo hablar de cantidad que de calidad. Y para ello alcanza con ver los resultados obtenidos por el equipo de Durex, ya que no son los mismos países los que integran los cinco primeros puestos del listado de los más satisfechos con su vida sexual que los que integran la de los que más sexo tienen. El caso más marcado es el de Nigeria, ya que son el penúltimo país en frecuencia sexual, pero el primero en el índice de satisfacción.

Lo que deja muy en claro el relevamiento es que, si te gusta disfrutar del sexo, Japón no es el lugar para ir a vivir, ya que su población pareciera haber sido creada para cualquier cosa menos para tener sexo. A estos genios de la tecnología la encuesta no los favorece en absoluto, porque han logrado ser últimos en todo menos en dos cosas: son los primeros en la lista de abstinencia sexual y lograron la misma posición en los que menos disfrutan del sexo.

Pero uno de los grandes mitos que rompe este trabajo es el de los eternos románticos franceses. Parece ser que los dueños del romanticismo, de la poesía y de la sensualidad no son lo que creíamos. Ocupan el segundo lugar de la lista de los insatisfechos sexualmente, detrás de los pobres japoneses. En pocas palabras, sólo uno de cada cuatro franceses se muestra complacido luego de una relación sexual.

Según este informe, uno de las soluciones a futuro para lograr tener mejor sexo es incorporar experiencias nuevas, algo a lo que están dispuestos a hacer el 54% de los consultados. Con respecto a este tema, Lustgarten explicó que en Argentina las mujeres de entre 30 y 45 años, sobre todo las separadas, se animan a experimentar la sensación de meter a un tercero en la cama, y agregó que ahora los hombres se animan a realizar consultas que tienen que ver más con perversión, como por ejemplo sobre fetichismo y sadomasoquismo. Argentina y cualquier país se incendian a la hora de habar de sexo. Francia o Japón son los mejores bomberos.


Nota publicada en la revista El Guardián.

jueves, 24 de mayo de 2012

Pogo, el payaso asesino


John Wayne Gacy parecía un gordito ejemplar. Vecino bondadoso, padre comprensivo, marido fiel y compañero solidario que hacía reír a los niños enfermos. Pero todo era una farsa: en el fondo, era un asesino serial incurable.

“Un hombre trabajador”, “una persona intachable”, “un excelente compañero” son algunas frases con las que sus amigos describían a John Wayne Gacy. Las mismas palabras con las que cualquiera de nosotros describe a un vecino ejemplar. Su bondad lo llevó a ser elegido “el hombre del año” de Chicago. Un hombre solidario, tanto que los fines de semana se disfrazaba de payaso para llevarles alegría a los chicos internados en el hospital local. Pero nadie imaginó que ese individuo obeso y simpático escondía detrás del maquillaje a un ser macabro que pasó a ser reconocido mundialmente como Pogo, el Payaso Asesino.

Gacy nació en Chicago en 1942 y creció en el seno de una familia irlandesa. Su padre era alcohólico e irritable y acostumbraba a agredir verbalmente a su esposa e hijos, al punto de que una tarde, al volver de un día de pesca, azotó al niño tras acusarlo de ser el responsable de no haber conseguido pescar nada.

De niño repartía diarios luego de cada jornada escolar. A los 11 años, mientras jugaba con unos palos, sufrió un golpe en la cabeza que le causó un coágulo que no fue descubierto hasta que cumplió los 16 y que durante esos años le produjo desmayos. Su afán era agradarle a su padre, pero nunca lo logró. Poco después comenzó a sufrir ataques cardíacos y dolores en la espalda, científicamente inexplicables, que lo acompañarían el resto de su vida.

En 1964 conoció a Marlyn Myers, hija del dueño de franquicias de Kentucky Fried Chicken. Del fruto de ese matrimonio nacieron dos hijos y Gacy devino en un próspero hombre de negocios. Vivía abocado al trabajo y los servicios comunitarios. Los traumas de su infancia parecían superados hasta que una denuncia de abuso lo puso en jaque.

Cuatro años después de su casamiento, el joven Mark Miller lo acusó de haberlo violado. La denuncia se agravó cuando el mismo joven, cuatro meses después, lo acusó de haberlo mandado a golpear. El agresor fue detenido y declaró que Gacy lo contrató para “darle una paliza a Miller”. El tribunal de Ohio lo declaró culpable por cargos de sodomía y lo condenó a 10 años de prisión. La sentencia potenció los rumores de homosexualidad de Gacy y desembocó en la separación de la pareja. Extrañamente, al año y medio fue indultado por buen comportamiento. Para el juez, John se había transformado en otra persona. Lo que no imaginó es que ese nuevo hombre era mucho peor.

Una vez en libertad y gracias a la ayuda de sus hermanas, John compró una casa en los suburbios de Chicago. Se casó con Carole Hoff, una mujer divorciada y con dos hijos chicos. La nueva esposa conocía el pasado de Gacy y confiaba en su recuperación. El gordo volvió a los negocios y logró popularidad entre sus vecinos gracias a las fiestas temáticas que hacía (de vaqueros y hawaianas). Fue vocal del partido demócrata local, donde se fotografió con la mujer que se convertiría en la primera dama estadounidense, Rosalynn Smith Carter, quien le dedicó la foto de puño y letra: “Para John Gacy los mejores deseos”. Los fines de semana, maquillado y vestido de payaso, recorría los hospitales y hacía reír a los niños enfermos. Se hacía llama Pogo.

De a poco, el carácter de Gacy comenzó a mutar. Las discusiones en el hogar se incrementaron y ya no deseaba a su mujer. Ella se preocupó cuando descubrió revistas pornográficas gay. Gacy le confesó que prefería a los hombres y que por eso se rodeaba de jovencitos. Se separaron.

Poco después, la madre de Robert Piest (15) denunció la desaparición de su hijo. El caso cayó en manos del teniente Kozenczak del Departamento de Policía de Des Plaines. Entre las cosas de la víctima, el agente encontró un papel con el teléfono de Gacy y lo llamó. El sospechoso se presentó en la comisaría al día siguiente. Para entonces, el teniente tenía los antecedentes del payaso del pueblo, sentenciado e indultado por abusar de un menor. Gacy negó cualquier relación con Piest, pero la policía quiso allanar su casa. Los vecinos no aguantaban el fuerte hedor que había en el jardín de Gacy. Al llegar a la casa, los oficiales siguieron el olor hasta el sótano. Allí encontraron tres cuerpos y un arsenal de herramientas de tortura.

El amado payaso de los niños enfermos fue arrestado y a los pocos días confesó 33 crímenes y entregó un plano en el que indicaba en qué parte del jardín de su casa estaban enterrados los cadáveres. Sus víctimas eran hombres y niños de entre 7 y 26 años.

Una de las pocas víctimas que pudo atestiguar en contra del asesino serial fue Jeffrey Rignall. La madrugada del 22 de mayo de 1978, Gacy recorría las calles y a lo lejos vio a un joven. El frío del invierno azotaba. John detuvo el auto e invitó a Rignall a llevarlo. El muchacho aceptó y subió al auto sin imaginar lo que le esperaba. Gacy se abalanzó sobre la víctima y le cubrió las fosas nasales con un pañuelo impregnado en cloroformo. Rignall quedó inconsciente y al despertar se encontró desnudo, atado a la pared de un sótano y con el secuestrador parado frente suyo, sin ropas y exhibiendo una mesa llena de aparatos sexuales y de tortura.

Gacy se pasó toda la noche mostrándole a Rignall, en sus propias carnes, el dolor que podían producir sus herramientas, el mismo método que había utilizado con todas sus víctimas. A la mañana  siguiente, el joven torturado despertó bajo una estatua del Lincoln Park de Chicago, vestido, lleno de heridas y con el hígado dañado por el cloroformo. Traumatizado, pero vivo. Rignall tuvo la suerte de ser una de las pocas víctimas que escaparon a la muerte. Cometió un asesinato cada dos meses. A algunas de sus víctimas las metía en la bañera, les tapaba la cabeza con una bolsa y las revivía para seguir torturándolas.

El macabro caso de Gacy inspiró películas como It (basada en la novela de Stephen King) y Gacy, el payaso asesino.

Durante el juicio, Gacy aseguró que existían cuatro John: el contratista, el payaso, el vecino y el asesino, y respondía con las palabras de uno y de otro. Pero su alegato de insanidad no funcionó. John confesó que antes de enterrarlos guardaba los cadáveres debajo de su cama o en el ático. Fue condenado a la pena de muerte.

En la cárcel dedicó su tiempo a pintar, principalmente imágenes de payasos, y sus obras han llegado a venderse hasta 300 mil dólares. Uno de los compradores fue el cineasta John Waters, que colgó la pintura en la habitación de huéspedes de su casa, para que “las visitas no se queden demasiado tiempo”.

El 10 de mayo de 1994, el impredecible John Wayne Gacy recibió la inyección letal. Sus últimas palabras fueron a uno de los guardias que lo acompañaba. Lo miró fijo, con frialdad, y disparó: “Bésame el culo”.


Nota publicada en la revista El Guardián.